Creo que después de un tiempo,
es momento de decirlo.
Te odio.

Te odio como no tienes una idea
sobre todo cuando me doy cuenta
que este sentimiento
es lo único que me queda.

Tal vez no era lo que esperabas,
tal vez estas no son las palabras,
pero de una buena vez
te explicaré este sentimiento.

Te odio porque estas ahí,
te odio porque nunca estas.

Te odio porque con una sonrisa
cambias mi estado de ánimo.

Te odio porque con un movimiento,
cambias todo lo que siento.

Te odio porque ya no puedo,
te odio porque ya no espero.


Te odio porque complicas mi vida,
te odio porque es fácil quererte.

Te odio porque tengo diez razones 
para odiarte que pelean
con otras diez razones que tengo
para de ti enamorarme.

Te odio...
Simplemente te odio...
Porque no hay puntos intermedios.

Te odio...
porque ya no puedo quererte más.

Como ya usted sabe, muchas veces lo que escribo lo uso como catarsis en cuestiones de mi vida diaria. Mal escrita, pero sigue siendo una catarsis. Y esta vez, no será la excepción. Permítame contarle algo que usualmente hago: partes de mi vida.

Vengo de una familia de personas hermosas e inteligentes, con la excepción de mi hermano. Con el tiempo, debido a nuestra personalidad tan dulce, generamos problemas con la glucosa. El pago de vivir en el mundo de caramelo. Por esta situación, ya hemos perdido a 3 personas. Siendo las dos últimas, mi padre y mi tío; la figura paterna que salió cuando perdí a mi papá.

Con el tiempo, se nos hizo más fácil vivir con la perdida, porque aunque sabía que me deseaban lo mejor, no creo que una persona se supera, pero si se aprende de el o ella. Pero bueno, ese soy yo...

Hace dos meses, sufrí un accidente entrenando y decidí tratarme con un doctor que me dió una crema para que cicatrizara mi herida. Cada que me la ponía, sentía ardor pero pensé que eso era porque estaba funcionando. Con el tiempo, preferí ir con el doctor que atendió a mi padre y a mi tío. El me mencionó que la crema me estaba quemando piel y parte de músculo y me salvó de padecer algo más grande.

Pero mis temores se volvieron realidad hoy en la mañana cuando me dijeron que voy a tener que ser intervenido en el dedo del pie. Un proceso normal, pero en mi, hay un pequeño problema. 

Cuando escuché la frase “no te preocupes, es un procedimiento donde no te va a pasar nada”, me dije a mi mismo que esa frase ya la había escuchado. Por eso, mi querido lector, le digo honestamente que tengo mucho miedo. 

Le tengo total confianza al doctor que me va a atender, pero el miedo está ahí. Póngase en mi lugar: ya van dos que se complicaron por una mala toma de decisiones de una operación igual. Y tu eres el tercero... algo pasa por tu mente.

Tengo miedo, no de lo que va a pasar sino de lo que podría pasar, de ser lo suficiente estúpido para tomar una mala decisión y justificarla con una excusa tonta.

En mi vida he tomado una gran cantidad de decisiones estúpidas, de donde he aprendido muchas cosas. Esta vez creo que lo mejor será no aprender.

Así, me retiro con miedo en mi corazón y espero dormir tranquilo porque mañana será un gran día. Me retiro no sin antes darles las gracias por tomarse el tiempo para leer lo que este personaje que se cruzó en su vida tiene que escribir. Muchas gracias por las retroalimentaciones que me escriben. Me ayudan mucho para seguir mejorando.

Nos vemos entonces, mi buen lector, disculpándome por adelantado. Con lo que me van a dar de recuperación, tendré mucho tiempo en las manos. 

Los quiero mucho.

Hasta pronto.


He de confesar que en este momento, aunque tenga una sonrisa, el miedo me invade. Encontrarme en la misma situación, hace que tenga miedo con recuerdos que han comenzado a visitarme.

Tal vez para ti suene cursi pero es lo que pienso y digo, material de donde saco todo lo que escribo.

Algo que me duele aparte de los fantasmas del pasado, es el hecho que en ta aventura, tu no estas a mi lado. Quisiera tenerte aquí abrazando y que me digas que no tenga miedo que todo se estará solucionando. Quisiera ver tus ojos y con tu sonrisa calmarme, iluminando mi camino cuando camino no tan apremiante.

Confieso así, que mi miedo es perderte, aunque no lo sepas y aunque no lo muestre. Por que somos iguales, porque somos diferentes, porque te quiero a ti, entre toda la gente.

Pero déjame volver a mi miedo, te prometo que seré fuerte y te haré sentir orgullosa... aunque no lo sepas... aunque no lo muestre.
Perdóname si crees que confundo las cosas, 
pero creo firmemente en que el amor y la magia son completamente lo mismo, 
con tantos trucos que podemos hacernos el uno al otro.

Los trucos dependen del nivel de magia que provocas, 
desde hacer que aparezca en mi una sonrisa si te veo venir hacia mi, 
hasta lograr desaparecer el mundo entero cuando sonriendo, 
me ves a los ojos y me saludas.

Pero quiero hacer un último truco. 
Quiero que tomes mis manos y cambiemos nuestra historia. 
Quiero que nos conozcan por el nombre de nuestro anuncio... 
“Vean al hombre que entregó su corazón y la gran mujer que aceptó ese regalo”.

Amor y magia.
Magia y amor.
La magia sucede, cuando se aman los dos...