un poco de surf rock para meterle al A GO-GO

Es cagante, pero es cierto....


La representación política puede ser tratada desde varios puntos de vista. Jurídicamente, es la relación entre una comunidad humana jurídicamente organizada (representada) y una institución (representante).

En virtud de esa relación se considera que la voluntad de esta última expresa, la voluntad de aquélla.

Sociológicamente, la representación es un fenómeno de "procuración social", basada en la afinidad entre el sentir político de la sociedad y el de los representantes que ella ha seleccionado o consentido.

En pocas palabras, la representatividad política es la utopía existente en una sola frase “yo los entiendo”. Esperando que la persona por la que vote me este diciendo la verdad y en realidad me entienda, ciegamente voy y voto por ella.

Es una realidad que ya he comentado que no me llama la atención la política, pero el tema de representatividad me llama la atención por su simbolismo: se escoge a alguien del pueblo para representar al pueblo. En su caso, podemos escoger al más apto, al que se dio cuenta que necesitamos mejorar lo que tenemos. MI padre me decía que el tonto era tonto hasta que otro tonto votaba por él… bueno, me lo decía de otra forma.

Ahora, ¿Cómo puedo escoger a alguien que no ha vivido lo que vivimos nosotros? ¿Por qué me va a representar y como me va a entender un chavo o señor que no ha vivido lo nuestro? Fácil, porque no vemos eso, solo se vota por el que, con poquito, sale avanti ante los demás. Si, mi ultimo voto fue para Vicente, que con sus promesas de tele, vocho y changarro, aunado con el hecho que el chambeo en la Coca Cola en ruta, igual que yo, me convenció que si se podía, que todo estaría bien, que esto iba a cambiar. Oh desilusión.

Lo único que te puedo decir es que la representatividad política para mi es la mercadotecnia aplicada para conseguir un puesto a costa de fingir interesarse en las necesidades de los pobres mexicanos, convirtiéndolos en mexicanos pobres, en un ejercicio bizarro y cruel que convierte a las campañas políticas en un reality show donde unos ponen atención y otros se la creen.
Esa es representatividad para mi, ¿qué es representatividad para ti?
Morelia es una ciudad donde, tristemente, la cultura vial es deplorable. Aunado a eso, el transporte público es un factor común en los accidentes.
Al final del día, los encargados de llevar el control de los accidentes, haciéndolos los principales responsables del control y prevención de los accidentes automovilísticos.
Los últimos registros de la INEGI, muestran en Morelia, la cantidad de 4,701 accidentes donde 34 fueron fatales, 938 no fatales, 3,729 fueron catalogados como sólo daños. En estos accidentes se contabilizó la cantidad de 38 muertos y 1,466 heridos.
Aunque sean accidentes viales, los peatones no salen limpios. En los 4,701 accidentes, 3,306 fueron colisión con vehiculó, 186 accidentes fueron colisión con peatones, 427 fueron colisiones contra un objeto fijo y 782 fueron catalogados como “otros”.
Lo atrabancado de los conductores morelianos, los ha llevado a que el no guardar distancia entre automóvil y automóvil, se llevara la cantidad de 1,056 accidentes, el no ceder el paso tiene 564 accidentes y el cortar la circulación 457.
Los excesos no pueden quedar lejos de esta lista. El alcohol, principal causa de accidentes en el consiente colectivo, no es una de las causas principales como se pensaba.
El alcohol combinado con el volante si causa accidentes pero no es una de las principales fuentes.
133 accidentes por ebriedad, no tiene comparación con los 1,056 casos donde no se guardo distancia.
Otro exceso, es el jugar con la velocidad. 305 casos, con 5 de ellos, fatales; son la cuenta de los accidentes por exceso de velocidad.
El peatón, el elemento sin automóvil, también es un agente de accidentes. La imprudencia y el descuido pueden sonar a lo mismo, pero son dos cosas muy diferentes.
La imprudencia, que ha causado 111 accidentes donde 5 han sido fatales, se genera por el pensamiento de “soy peatón y me tienen que respetar”.
El descuido, elemento fundamental del accidente, acompaña al peatón al no poner atención por diferentes causas como el andar “soñando despierto”, ponerle más atención a la música en los audífonos, entre otros.
Este tipo de accidentes donde el peatón está incluido, fueron contabilizados 48 donde 5 fueron fatales, 35 no fatales y en 8 sólo hubo daños.
No tener un vehículo en buen estado también puede ocasionar accidentes 46 accidentes fueron causados por no ponerle atención a las llantas o los frenos.
Pero, no todos los accidentes son por causados por las personas, fallas técnicas o peatones.
Encontramos que hay otro agente que no puede ser previsto y tiene un cierto grado de falta de control: la naturaleza.
Existieron 10 accidentes, donde la causa fue la irrupción de ganado en la calle.
Un accidente, también es un gasto a los ciudadanos y al estado. El valor de los accidentes llega al monto de 29,532 miles de pesos en daños. Estos gastos se dividen entre los gastos de recompostura en caso de daño material a objetos fijos correspondientes al Estado. Otros gastos se absorben por las personas en gastos materiales, hospitales y en el peor de los casos, funerales.
Nuestra ciudad, cuenta con un sistema permanente de concientización. En las calles podemos ver anuncios sobre el exceso de velocidad, el ceder paso a peatones y vehículos.
Esto nos lo menciona el Comandante Gilberto Silva Bautista, Coordinador de peritos en el Estado.
Los resultados “en papel” nos hacen pensar en la acción positiva que tienen estas campañas de concientización diciéndonos que un 75 por ciento de los conductores ya llevan el cinturón de seguridad.
Aún así, el saber si se está utilizando el cinturón en los accidentes. “Yo como jefe de peritos no puedo asegurarme en los accidentes, quien trae y quien no trae el cinturón de seguridad, es difícil.”
La campaña lleva los siguientes puntos:
1) Uso de casco en motocicletas
2) Cinturón de seguridad
3) Quitar el uso de vidrios polarizados
4) Uso de celular al manejar
El interés del Departamento de Transito en este tema es tan importante que no es temporal. “La campaña es permanente”, comenta Gilberto Silva Bautista.
La secretaria María Lilia Alvarado, da mención a la campaña existente de uso de radar por parte de los encargados de Transito de la ciudad.
“Esta campaña también la tenemos en la calle Juan Pablo Segundo, porque es una de las calles con mayor índice de accidentes por alta velocidad”.
El Comandante en turno Luis Alberto Núñez Razo, nos muestra que el resultado del accidente depende mucho de el uso o no del cinturón de seguridad, dado a que es una herramienta fundamental.
La juventud, acompañada de una falta de conciencia, es el campo de acción de estas campañas. Al preguntarle quienes tienen el mayor índice de casos en que no usan el cinturón de seguridad, el comandante Luis Alberto Núñez nos indica que la mayoría de casos donde no se porta el cinturón, es por parte de los jóvenes.
Estas campañas no son para molestar a la ciudadanía. Gilberto Silva nos da algunos motivos por de el por qué de estas campañas.
“El uso de cascos en las motos, nos han dado como resultado menos muertos. El cinturón de seguridad nos da como resultado, mínimo lesiones”
Mucha de esta información, la vemos en acción día a día y noche a noche. Amigos, amigas, hermanos, familia está expuesta a cualquier tipo de accidente en la calle, como peatón o manejando un vehículo.
El hacer conciencia, no solo es trabajo de las autoridades, también está en nosotros. No se debe dejar de lado las recomendaciones:
1) Guardar una distancia entre vehículos.
2) Evitar actividades que distraigan nuestra atención.
3) Llevar un nivel moderado en la música.
4) No usar el celular mientras se maneja.
5) Ponernos el cinturón de seguridad.
“(El cinturón de seguridad) es una herramienta que no te puede evitar un accidente pero si evita lesiones” explica Gilberto Silva Bautista.
Al final, me quedo con algo que me dijo un amigo al salir del antro: “ponte el cinturón. No lo hagas por ti, hazlo por todos”.
No sé cuando empezó, no se cuando inicie. Estoy conciente que las cosas se pierden pero no me doy cuenta que he perdido más de lo común.

Vendí mis brazos con los que salude, estreche manos y hasta abrasé al presidente que nos dio nuestra casita de Infonavit y un lapso donde tuvimos que apretar el pantalón para aguantar una pequeña crisis.

Ahí también fue donde aprendí que los frijoles son alimento base, el queso un manjar y las tortillas una necesidad.

Vendí mis piernas porque tenía que comer después de que me canse de estar parado en la eterna fila donde te aseguraban tu tele, tu vocho y tu changarro los cuales veía como un buen comienzo para mi nuevo futuro.

También aprendí que con todo y todo tenía más modales y etiqueta que mi querido presidente.

Después vendí mis pulmones porque, aunque lo ecológico me llego tarde, me importo poco el ver que un joven ecologista era lo suficiente estúpido como para no poder hacer las cuentas de su propio fraude.

Vendí mis ojos para ya no ver más spots que prometen justicia, trabajo, seguridad y ver como no se cumplen las promesas o si se cumplen es ciertas zonas.

Vendí mis oídos para no oír más mentiras, más peticiones de mordidas, más estudiantes exigiendo una calificación que no se merecen, de escuchar a personas que gritan a los cuatro vientos “si no votas, no te quejes”, ¿entonces es correcto callar a las personas que hablen sobre las drogas, si ni siquiera han fumado mariguana?

Vendí mi nariz para ya no oler la porquería que dejan en sus plantones, la inmundicia de las casas de estudiante, el olor del río, los olores del metro cuando estoy en el D. F.

Por ultimo, lo que más me dolió fue vender mi corazón, cansado de desamores, de mentiras pero aun más por la imagen de mi madre siendo asaltada.

Ahora quisiera tener mis brazos y piernas para defender a mi familia pero me detiene el saber que aun por defensa personal termines en la cárcel.

Me persigue el que no se nos deje cuidar nuestras casas, el que si por defensa de tu hogar, familia o amigos, terminas matando a alguien, tú eres el criminal y te vayas directamente a la fuente.

Me rompe el corazón volver a ver la cara de mi madre diciéndome “no te preocupes hijo, un día todo cambiara”. Ese pudo haber sido el día, el día en que mi madre muriera de un balazo porque un político nos ofreció seguridad en la colonia y nos mandaran dos robocops de plástico que tenían que cuidar 4 colonias ellos solos.

Al final, me doy cuenta que lo único que no perdí fue mi sonrisa, la cual muestro aun estando enojado, la cual esta ahí, la cual no esta en venta, una sonrisa que te dice que yo no se nada de política y ni me interesa, la sonrisa que me recuerda que soy mexicano y que puedo aguantar más, la sonrisa que te dice que con 520 palabras, todavía nadie me ha convencido de nuevo para votar.


Lo inevitable de ver es lo más difícil de apreciar. Aunque estamos en uno de los países con mayor problema de educación, muchas personas nos hemos dado cuenta que la televisión en México no cuenta con la función de enseñar o informar, sino entretener y semi-informar. El crear ilusiones, esperanzas imposibles, escenarios de ficción pura; son la función óptima de la televisión mexicana, que no limita la ficción a los estudios, sino a la vida misma.

En el trabajo de investigación de Dulce María García Cornejo y Alma Elena Gutiérrez Leyton, llamado “Mi vida es una telenovela: dos casos de apropiación de las telenovelas como norma de vida”; nos muestran dos casos de una investigación donde se identificaron los patrones de consumo de telenovelas en dos mujeres. Aquí nos muestran que el consumo generacional de telenovelas es un patrón vigente lo que no deja escoger entre otros medios de entretenimiento. Esto nos lleva al otro patrón (el más importante a mi parecer): el tomar de las tramas de las novelas las respuestas para solucionar los problemas de la vida diaria. En pocas palabras, nos “enseñan” que hacer.

Otra función de la “gran niñera” es que te dice que comprar, que pensar, que ideología tener y por quién votar, en cuanto a política se refiere. Bajemos a un nivel de apreciación simple, la de un niño. Este nivel de apreciación debe ser simple y directo, de ahí la línea de la película Philadelphia de “explíqueme como si fuera un niño de 6 años”. En el trabajo “Aplicación de un modelo retórico al análisis de la publicidad televisiva” de Arantxa Capdevila y José Fernández Cavia, nos muestran los tres niveles de elaboración del discurso:

a) El núcleo argumentativo

b) La materialización sensible del núcleo argumentativo

c) La enunciación

Así se construye una imagen de marca y la identificación con el mundo propuesto.

Ahora, estarás pensando “yo no soy un niño chiquito, yo estudie y soy lo mejor de lo mejor en cuanto a lo mejor se refiere”. Bien, siéntate un día a ver spots de productos y aprovecha esos 4 minutotes de promoción política y dime qué piensas.

Si, Plaza Sésamo tiene cosas más divertidas que mostrar. ¿Por qué esta analogía de los niños?

Antonio S. Flores Domínguez, en su trabajo “Usos y gratificaciones de la televisión según los receptores infantiles, comenta que las gratificaciones responden a las disposiciones psicológicas individuales, factores sociológicos y condiciones ambientales que determinan los usos específicos de los medios por lo públicos.

Así, si te bombardean con ideas vagas de que eres pobre pero si votas por tal persona ya no lo serás, subconscientemente lo pensaras.

Esto no solo pasa en el cuerno de la abundancia, también nuestros vecinos lo sufren.

Ejemplos de esto se da en el documental de Michael Moore “Bowling for Columbine” donde nos muestra como muchos medios informativos culparon a grupos de rock que ellos mismos hicieron parte del gran complot de “ideas que intentan dañar a la juventud estadounidense”. Hay más ejemplos en la televisión.

El programa “Penn and Teller: Bullshit!!!” nos muestran deferentes casos de mala información dentro de el país más poderoso del mundo.

Al final, es una tristeza ver como la televisión sirve de pacificador mental ante los mexicanos que sentados y sonrientes, dejan que la cajita, cual vil zombie hollywoodense, se alimente de su cerebro. ¿Para qué lo quieres? De todas maneras, tú dejas que te diga que hacer y no sabes que tienes un gran poder en la mano: cambiarle y buscar información que te sirva, o ya de plano apagar a la niñera.


Miércoles en la mañana. Un día cualquiera en una vida normal. Levantándome lentamente al escuchar los sonidos del portón de metal que tiene la casa que funciona de oficina y bodega la cual es a veces la envidia de mucha gente. Aceptémoslo, ¿Quién no quiere que su lugar de trabajo este cerca?

Entre dormido, escuché la puerta de la casa abrirse y los pasos apresurados de mi hermano que solo me comunicaban que se dirigía al baño. Yo, decidí levantarme y caminé hacia el cuarto de mi madre para ver por la ventana de su baño.

Ahí estaba ella, una señora de no más de un metro cincuenta, llenita, pelo corto y su inconfundible actitud de no saber qué pasa a su alrededor. Sonreí y vi el teléfono de la casa. Decidido a hablarle para reírme un poco, algo clásico de todo hijo… norteño.

Tomo el teléfono gris, de esos de oferta de dos por uno. Marcó su celular y veo que contesta. Pensaba que decirle, un “tengo hambre”, “soy tu conciencia”, “te quiero mucho”… tal vez esa era la frase que debí usar.

 Cuando escuché la voz de mi madre, todo cambió cuando vi por la ventana a dos personas de tés morena, uno setenta y tantos ambos, pelo negro y vestidos de pantalón de mezclilla y playeras de fútbol.

“Deje el teléfono y deme las llaves” fue lo último que escuché por el teléfono. Ese día soleado, con una brisa tranquila, donde no fui a trabajar porque mi madre me dejó dormir un poco más, se convirtió en un día que cambió mi vida. Solté el teléfono y bajé corriendo por las escaleras pensando miles de cosas por segundo, buscando que agarrar para salir a defender a mi madre.

“¡Auxilio!, ¡alguien ayúdeme!” Mi desesperación subió a otro nivel. Pensé salir con un bate de béisbol, decidido a batear las balas hasta que reaccioné y me di cuenta de lo estúpido que me estaba poniendo en ese momento.

Acostumbrado a momentos tensos, adiestrado a mantener la calma pase lo que pase. Ese día no. Hice lo que mi madre no me permite: correr por esos quince escalones que unen el primer piso con el segundo y están coronados por una cúpula de vidrio que aún con la luz más tenue de la luna, se iluminan con una majestuosidad solemne.

Corrí tan rápido como pude, hacia abajo y hacia arriba, buscando algo que me defendiera. De la nada, un grito desgarrador. Pensé que había escuchado el balazo.

Creí lo peor. Bajé lo más rápido posible y vi como mi hermano salía del baño con una cara de angustia.

Él pensaba que mi perra se había salido y mi madre gritaba por ayuda para meterla de nuevo a la oficina. Ahí escuchamos un segundo grito que nos hizo estremecer.

Corrimos hacia la puerta y los vimos. Los dos asaltantes hicieron lo impensable: corrieron. Mi hermano y yo los persegimos hasta que yo frene y fui a ver a mi madre. Ella estaba rara y me abrazó. “No te preocupes gordo, un día todo cambiará”.

Ese pudo ser el día. Ese pudo ser el día donde la inseguridad de Morelia, que crece día a día se llevara a otra persona. Ese pudo ser el día en que perdiera a mi madre. Después vi como mis vecinos no les importa que pase mientras no sea a ellos. “escuché algo y me dije ‘¿qué le pasará a la señora?’, pero no hice nada”.

Ahora me dan unos letreros que dicen “Vecinos comunicados” y me piden sonriendo que las ponga en mi casa y oficina. Esperan que con eso los ladrones busquen otras casas que asaltar.

Mejor las de otras personas, ¿no?

Pero, no me preocupo, porque un día, todo cambiará.
No soy de esos que lo celebran mucho, menos cuando no veo tan seguido a las personas a las que quiero. Pero, todos saben que los quiero y por eso pongo esta hermosa balada para que se las canten el 14 a sus novias y me dicen como les fue...


Entre trabajos, recorde la salida al antro y me di cuenta cuanto me gusta esta canción y su video creativo... je

Tal vez muchos no recuerden a esta banda pero estaba chida. Busquen rolas en el tuTubo, es recomendable.