Como dice mi amigo Roier, se nos fue el último de los martires



Es una lastima. Descanse en paz.

Esperemos que nos les pase nada a estos dos:



Bien, divertido por los arrebatos y las tiradotas de que estoy viejo, un dia despues de mi cumpleaños, me doy cuenta de algunas cosas raras que estan "in" chequenlo:

Concéntrate, hermano, concéntrate… Me lo repetía a cada momento que empezaba a leer. Hay tantas formas de perder la atención, pero algunos somos caso perdido.

Siendo un día tranquilo, sin preocupaciones mayores al preguntarte si le diste de comer al perro o los resultados de la jornada de futbol, me dispongo a leer. Sintiéndome en el ojo de l huracán, sentado en mi cama, rodeado de tres paredes blancas como la nieve, un techo del mismo color que se une a las paredes con una articulación de madera y frente a mi esta un armario con el color madera teniendo como centro una televisión que, según mis amigos más allegados, no se mueve de el canal de animación japonesa.

 Mentirosos, a veces esta en el de historia y ciencia, otras en los de música, menos cuando pierdo el control remoto. ¡¡¡Concéntrate, deja de ver tu cuarto como si no lo conocieras!!! , me dije al verme navegando entre la nada. Atención, eso es lo que me falta. Reanudo. La música es importante en mi vida, ¿por qué no escucho música mientras estoy leyendo? Eso es lo único que me falta para poder leer a gusto.

Bien, ¿qué vamos a escuchar? Empieza la operación de búsqueda en la selva de archivos de música que están en los dvds que he grabado. Empieza a las mil cien horas, entre la búsqueda una voz susurra en mi mente: ¿Qué no tienes que leer? La voz tiene razón y escojo un disco al azar. Me recuesto en la cama que se siente como cama de motel: fría, incomoda, dura como si estuviera en una de las bancas de cemento como las que hay en la mayoría de las universidades o parques de nuestra ciudad.

Meditabundo por tal estado de incomodidad que se presento en el mismo instante que me decidí a leer, me adentre decidido a mi lectura. Diez hojas, un gran avance. Volteo al sentir la mirada juguetona de ese ser que en su estomago me muestra las horas que han transcurrido. Un reloj Garfield que me regalaron en navidad me muestra que mi día se esta acabando entre búsquedas e indecisiones. ¿Un gran avance?, ¿dónde tienes la cabeza, hermano? Continúo mi tarea recordando que debo terminar en un día.

Por fin le pongo play a este aparatito que sirve para escuchar música y continuar con mi lectura.

Escucho pasos que me indican que alguien viene a verme. Es mi madre:

-¿Estas ocupado?

Sin poder contestar me manda una orden

- Acompáñame a Wal-Mart.

No digo nada y comienzo a buscar mi pantalón para ponérmelo, busco mis tenis y mis calcetines. Mi playera del club de futbol Atlas, orgulloso de sus colores. Al verla me devuelve una sonrisa que había gozado el día anterior. Agarro mis copias y las pongo en el bolsillo izquierdo de la parte trasera del pantalón.

Camino a Wal-Mart me la paso hablando con mi madre sobre mi tarea y que tengo hambre. Mi madre lanza una carcajada que desaparece al gritarme que no prendiera el cigarro que saque de mi bolsillo.

Mientras nos estacionamos guardo mi cigarro y bajo del automóvil al estar ya estacionado. Camino hacia la entrada con copias en mano con la firme intención de leer mientras sirvo de chofer del carrito de supermercado donde mi madre pondrá cuanta chuchería encuentre o crea necesaria para platillos que nunca cocina por el trabajo.

Recuerdo porque comencé a aprender a cocinar.

Comienza la odisea: leer. Dando pasos tranquilos, empujando con mis brazos el carrito mientras que mis manos sujetan las copias y me ayudan a cambiarlas de vez en cuando, cuando las termino de leer.

Inmiscuido en mi lectura, de repente, entre sonidos locales que dicen que el jamón esta barato y que el pan no tanto, escucho risas por parte de mi madre. Ella se aleja buscando un no se que pero avisándome que lo buscaba.

Continúo caminando cuando escucho una voz femenina y melodiosa gritándome: ¡Pon atención muchacho!, ¡¿qué estas leyendo, bruto?!¡De seguro puras idioteces! Levanto la vista y veo a una señora chaparrita, con pelo rizado como saliendo del salón de belleza. Emperifollada con collares y unos aretes con brillantitos.

"Disculpe usted" le dije.

Enojada y haciendo una cara como de que tenia algo con olor fétido debajo de su nariz, se va no sin antes pegarme con su carrito al mío.

Sonrío al ver a mi madre trayendo unas aceitunas negras de esas que no me gustan, de hecho, ningún tipo de aceituna me gusta. ¡Mira gordo, como las que compraba tu papá! Las veo y le sonrío. Pagamos y salimos rumbo a la casa.

Mi madre me dice que se estaba riendo por como la gente se me quedaba viendo. Estaban atónitos al ver a un estudiante haciendo lo que debe hacer. Llego a mi casa dándome cuenta que había terminado de leer.

Llego y escucho ruidos de guerra. Mi hermano esta viendo por N vez “Banda de hermanos”.

¡¡¡Achtung, achtung!!! Grita al vernos llegar. Caminamos hacia la cocina con los víveres.

¿Qué dijo tu hermano? Pregunta mi madre y deja caer una de las botellas de aceite por accidente.

"Atención mamá, hay que poner atención".
Perdon, no es muy lo mío, pero sentí que debía poner esto.
Cuando estudiaba la carrera de filosofía, un maestro me comento “para poder hacer filosofía, uno debe despegarse de la sociedad”. A ver, filosofía por definición es “conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano”, por consiguiente, ¿Por qué debo salirme de mi entorno para conocer la realidad que me rodea y el cómo de el pensamiento de mis semejantes? Se que el futbol soccer son 22 personas pateando un balón para meterlo entre 3 palos que con el suelo forman un rectángulo. Sí, es una estupidez de juego, pero me gusta. Se que el Metal son “ruido con sentido”, representaciones de la trífecta musical que fue baneada en la Edad Media porque creían que llamaba al Diablo. Pero me gusta. Las preguntas que se me ocurren al recordar esto son: ¿Qué tengo que hacer para poder conocer? ¿Debo salir del contorno social donde camino diariamente para poder investigar y obtener más información sobre mi entorno? Haciendo una anotación de la canción que Slipknot (ruido sin sentido) que escucho de fondo, “no puedes matarme porque ya estoy dentro de ti”, si, yo como investigador estoy dentro de la sociedad que investigo, soy parte del día a día que pasan y entiendo mi realidad, por más que me aleje, sigo estando dentro de esa cultura y esa cultura me enseño a caminar en la dirección que camino todos los días. Entonces, ¿cómo puedo alejarme de la sociedad? La distancia del investigador no es simplemente física, sino es mental. La codificación del mensaje es paralela a la cantidad de información y al nivel donde se maneja el investigador. En resumidas cuentas, el investigador habla diferente, más rebuscado. El investigador cuenta con más información que los “simples mortales” pero no se comunica ya como ellos, no. Se comunica con el lenguaje de la ciencia. Ese lenguaje que al nosotros escucharla, nos hace ver la imagen del Doctor Benton C. Quest, padre de Jonny Quest (recuerdos, recuerdos…) o en su defecto acordarnos de Frankenstein creando a su creación y gritando “ahora se lo se siente Dios” o del Dr. Jekyll generando a su señor Hyde. ¿Por qué pensamos en ellos como ejemplos de científicos? Porque llegaba tiempo en que no se entendían y pensábamos que solo gente con su coeficiente intelectual lo podría entender. Sí, las personas con estudios similares pueden entenderse entre si, pero si bajas uno o dos niveles la codificación de ese mensaje, una persona común y corriente puede entenderlo. Según Wartofsky, en “La ciencia como actividad humana”, la ciencia se esta cosificando. Todos pensamos que lo que digan los científicos es una verdad absoluto, sin derecho de replica y hace que si te opones a ella, seas un hereje. Claro, científicamente hablando. Ahora, Wartofsky deduce una gran verdad:
“Existe un peligro en esta cosificación de la ciencia: queda rota su continuidad
con el sentido común, la de la actividad científica con las actividades humanas
fundamentales, y la del entender científico con el entender corriente”

Siendo esto un punto de partida, ¿cuál es entonces el fin último de la ciencia?, ¿es el progresar?, ¿es el conocer más? o ¿es que un grupo de gente tenga algo con que platicar? A veces parece este último la respuesta, pero no. Tratamos de investigar para conocer nuestro entorno y comprenderlo, para después usarlo a nuestro beneficio. Bien, ya llegamos al uso de la ciencia, pero, ¿pasa lo mismo con las ciencias sociales? Las ciencias sociales se ocupan de aspectos del comportamiento y actividades de los seres humanos, no estudiados en las ciencias naturales. En ciencias sociales se examinan tanto las manifestaciones materiales e inmateriales de las sociedades. En pocas palabras, en las ciencias sociales no existen absolutos o leyes como: “si le aplicas a un estudiante un 20% de presión sobre su examen, este va a sacar un 4.3 en el examen impuesto”. Esto va de la mano con lo que dice Wallerstein en “Abrir las ciencias sociales”:

“Cuando yo era estudiante nos enseñaban que los científicos sociales éramos
inferiores a los científicos de la naturaleza, pero que algún día nos
hallaríamos a la par. Si perseverábamos, algún día podríamos hablar de los
procesos sociales del modo que los naturalistas hablaban de los procesos
físicos, esto es, que eran lineales (…)En cierto modo lo que los físicos parecen
estarnos diciendo es que son sociólogos inferiores análogamente a lo que
decíamos cuando nos sentíamos menos científicos que ellos. En cualquier caso
reconocen que los procesos sociales son los más complejos”.

Esto es porque el ser humano es cambiable, por eso las ciencias sociales son así, cambiables y sin leyes, sino postulados. Aunque a veces creo que si hay leyes como la que un día propuse: El ser humano es inteligente, la “masa de gente no”. La masa es estupida y temerosa. Para debatir esto, se debe investigar con las ciencias sociales en mente. Debemos ver el comportamiento de la gente en agrupaciones mayores. De ahí sale otra exigencia que tienen las ciencias sociales: la velocidad de necesidad. Wallerstein lo dice en una sola frase: “lo más importante es que los aspectos subyacentes sean debatidos de modo claro, abierto, inteligente y de manera urgente”.
Entonces seguimos sumando: La ciencia nos ayuda a entender nuestro entorno, aprender de el usarlo. Las ciencias sociales nos ayudan a conocer nuestro entorno social pero de una manera rápida porque el hombre es cambiante.
La sociología sedentaria o mayor se funda en una rígida separación entre sujeto/objeto. El sujeto debe ser excluido del proceso de conocimiento, evacuado como resto indeseable o «ecuación personal» Ya solucionamos la definición de ciencia y de ciencia social, para que nos sirven. Entonces ahora debemos solucionar el para qué estudiar, el para qué investigar. Según Ibáñez, en Del algoritmo al sujeto: perspectiva de la investigación social, el investigador debe ser sedentario en cuanto a la separación del sujeto con el objeto.

La sociología sedentaria o mayor se funda en una rígida separación entre
sujeto/objeto. El sujeto debe ser excluido del proceso de conocimiento,
evacuado como resto indeseable o «ecuación personal»

¿Es necesario este distanciamiento? El investigador, en efecto, esta influido por la sociedad, pero no por eso debe estar alejado de ella para estudiarla. Si, todos tenemos prejuicios (no irse con el entendimiento de prejuicioso), todos estamos “programados” de cierto modo. Al final de cuentas,
todos estamos influenciados por algo. Yo lo estoy del programa “Plaza Sésamo”, por lo que veo las cosas tranquila, detenida y sencillamente. El investigador debe ser parte de lo que estudia para poder entenderlo. Lo importante no es la “programación” mental que tenga sino el sentido critico para poder dar a conocer sus resultados. Ese es el error que hay en el documental Metal: A headbanger’s journey de Sam Dunn. Inicia una investigación sobre la sociedad rockera en
nuestros tiempos, llegando a puntos donde su buena investigación responde a mitos existentes en el mundo del rock y del metal. Toda esa excelente investigación, hermanada con el recuerdo que solo la música puede dar, fue tirada a la basura con la presentación de resultado: “si no te gusta, no nos importa”. ¡Ahí esta el prejuicio de auto preservación de los rockeros! ¿Por qué
hacerlo cuando tienes una buena investigación ante ti? Talvez si exista una solución: crear un abanico de investigadores que investiguen a fondo siendo parte de lo que estudian, pero no sin antes, en esa herramienta formadora llamada universidad, enseñarles el pensamiento critico y la comunicación sencilla. Así, el espectro de investigación social no solo estaría cubierto, sino que tendría un apoyo por parte de los investigadores al gustarles lo que investigan. ¿Cuántas veces hemos investigado algo que no nos gusta, dándole poca importancia y casi denigrando la información con falta de pasión hacia la investigación? Esa, es la autentica necesidad que debe satisfacerse con la investigación. Esa es la piedra angular de la investigación: el querer investigar al ser humano para responder e informar al ser humano. Un limón no necesita saber que tiene vitamina C, el ser humano si necesita saber que pasa con su alrededor. Esa es mi perspectiva, es lo que yo pienso de cómo se debe efectuar la investigación. Veamos que dice Galindo sobre la investigación en la lucha de la luz y la sombra:


“La sociedad de información depende del tipo de
sociedad donde se realiza,
de la cultura y de la ecología específicas. (…)La
sociedad de información es
la forma cerrada de lo social. Se configura en el
agrupamiento de
conglomerados humanos en lugares acotados y ordenados, las
ciudades,
jerarquizados y controlados por lo más alto de la jerarquía. (…) Lo
importante es que la investigación social emerge en el momento en que mayor
necesidad hay de un control rápido y eficaz de una masa que siendo homogénea
desde cierto punto de vista, en general, tiene diversos grados de
heterogeneidad”

La
investigación debe depender de las necesidades del medio. El país de Navarra no va a hacer una investigación sobre la pobreza de su territorio. Así como Cuba no va a hacer una investigación sobre los indocumentados que entran a su isla. La necesidad de información es el común denominador de las investigaciones que se deben hacer. Aunque esta se conglomere en lugares dentro del círculo de investigación, esta no debe verse como una “masa” (volvemos a la masa), sino como un conjunto de seres que se agrupan y que cada uno aporta algo al conjunto social que conforma con sus otros compañeros heterogéneos. Ok, la ciencia sirve para entender nuestro entorno, las ciencias sociales sirven para entender al ser humano pero debe ser visto rápidamente porque sino cambia. Sirven ambos para conocer nuestro alrededor físico y social, pero de una manera alejada. Aun así, ¿para que sirve la ciencia? La cultura existe para ayudar: “la cultura ayuda a un pueblo a luchar con palabras antes que con las armas” (Gugliermo Ferrero). ¿Entonces la ciencia ayuda a un pueblo a luchar con armas antes que con palabras?, ¿en que parte, la ciencia se pierde para convertirse en cultura? Creo que ese escalón se pierde al no tomar algo del principio: la falta de comunicación. El que solo unos pocos entiendan lo que dicen aliena a la sociedad de investigadores de la sociedad investigada. No es que el investigador se salga de su objeto de investigación para comprenderlo mejor, sino que el investigador se sale de su objeto de investigación porque su objeto no entiende lo que esta haciendo, entonces no hace ciencia. No hace nada sino, volviendo al comentario anterior, generar temas de conversación para sus juntas de té con sus compañeros. ¿Esto hace que nuestra definición de ciencia sea “lo inentendible”? Debemos ver lo que esta faltando, el como un mundo saturado de información no
puede decodificar ciertas cosas. ¿Qué es ciencia?, ¿es el conocimiento sistematizado, elaborado mediante observaciones, razonamientos y pruebas metódicamente organizadas? No. En este momento no es eso. La ciencia, si no le ayudamos, será el agrupamiento de información codificada de una manera superior a la codificación normal de la sociedad. Entonces, volveremos al tiempo obscuro donde la ciencia era algo que solo algunas personas entendían y nuestro mundo informado caerá en banalidades o vagas interpretaciones de ciencia o investigaciones quedando en una eterna obscuridad de conocimiento… por los siglos de los siglos…. Amén.

En la oscuridad de un teatro, se vive un sentimiento inusual para lo que se está viviendo. Aun con sus años, la sola presencia del Teatro Ocampo impone desde su entrada. Una pequeña y descuidada araña de luz que ilumina la entrada y lucha por darle brillo al obscuro, maltratado, desgastado y sucio piso café que reciente el paso de todos los asistentes. Un lobby con escaleras curvas a cada lado, dando oportunidad de tener una mejor vista hacia el escenario. Un teatro con una estructura muy peculiar pero interesante: paredes de cantera clara que refleja la luz cuando esta existe, escenario con base de madera un poco gastada con el tiempo pero resistiéndose a verse mal y cortinas de terciopelo gastado pero sin perder su brillo.
Primera llamada. Señalamiento que los asistentes toman para saludar a sus conocidos, primera llamada para abrazarse, primera llamada para sonreír. Algo interrumpe la camaradería y la pone a prueba contra lo instituido por los organizadores del evento: “queda estrictamente prohibido apartar lugares”. En medio de todo, un niño de entre 6 y 8 años, con gorra azul con un símbolo del Deportivo Cruz Azul enfrente y una playera de Pokemon que demuestra su inocencia pone a prueba lo establecido, apartando un lugar para su hermana que salio un momento. Decidido a no dejar que nadie se siente, se quita su gorra azul y la pone en el lugar continuo. Nadie lo molesta. Su hermana llega. Vestida con una camiseta negra, pantalón de mezclilla, pulseras de piel y metálicas en su brazo derecho y un reloj de Jack en su brazo derecho agrádese con un pequeño zape a su hermano que fungió como guardián de su lugar. Él sólo sonríe y voltea hacia el escenario.
Tercera llamada. La obscuridad se adueña de los adentros del teatro. Gritos y aplausos invaden todo el lugar. Pero no, él no se inmuta, él no muestra reacción. El sigue en el mismo estado que tenía desde la primera llamada: dormido. Desparramado en su asiento, con una chamarra y pants azul, coloca la visera de su gorra de tal manera que ninguna luz lo moleste. La música y los gritos que generan que muchos de los asistentes bailen o de perdida muevan un pie al ritmo, sólo hacen que se acomode a su derecha.
Uno de sus amigos voltea a verlo cuando por algún motivo se despierta.
-¿Cansado?
- ¡Sí, men!. La escuela, las tareas, luego venir para acá…
- Y todavía querías seguir fumando…
Sonríe y se vuelve a acomodar. Pero no duerme. Analiza todo, desde las personas a su alrededor, el escenario, voltea hacia atrás y afirma algún pensamiento propio con la cabeza. Vuelve a acomodar la visera de la gorra y empieza de nuevo su letargo. Alguien lo esta imitando sin saber. El niño, guardián del lugar de su hermana, recuesta la cabeza en el brazo derecho de su hermana. Ella voltea a verlo y con su mano izquierda comienza a rascarle tiernamente la cabeza. Contradicciones naturales de una noche de Blues.
Blues, un ritmo basado en la tristeza, en el color azul que denota soledad, ansiedad y melancolía. Un ritmo que da sueño, más si estas en un estado morfinómano. Alguien lo despierta. Otro de sus amigos lo mueve desesperadamente para anunciarle algo.
- Ahorita vengo, voy al Oxxo. Me avisas si canta la que me gusta.
- Simon, yo te aviso.
Se vuelve a acomodar. Pero ya no puede dormir, por lo que escoge escuchar es música que lo estaba arrullando. Mueve su pie izquierdo al ritmo y con los brazos trata de seguir el ritmo de la batería que se perdía con el sonido de el gran saxofón que se estaba tocando en esa canción. Su amigo vuelve y le pregunta
-¿Ya la tocó?
-No men, todavía no.
Feliz de haber llegado a tiempo, su amigo se sienta y abre una bolsa de Doritos, ofreciéndole a todos los que estaban a su alrededor.
Sin lugar para la exposición de ideas, la falta de apoyo a los músicos, el desinterés de música “base” como el Blues, se escucha un grito desesperado:
- ¡Por favor, consuman todo lo que Michoacán produce muchachos!
- Uuuuu, si supieras men…
“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Extraño, muy extraño. Extraño olor, extraño lugar y extraña exposición. Este lugar que llamado Escuela de Bellas Artes la cual parece una gran casa vieja que solo la basura y algunas obras que aparecen de la nada al caminar por los pasillos, le dan un toque de modernidad. Una gran plaza en reconstrucción con una majestuosa que observa el pasar de los tiempos: el escudo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Silencio. Escuela de Bellas artes y no se escucha clase alguna. ¿Dónde es la exposición? Vuelve ese olor, una combinación de pegamento con acero quemado y basura. La imagen de la pileta va de acuerdo con la imagen de la casa vieja: un piso café un poco roto y sucio, bancas de madera que chillan al sentir el peso de cualquier persona, paredes de cantera un poco sucias y vigas apolilladas que sostienen con todo su esfuerzo al segundo piso sacando fuerzas de la nada para no fallarnos. Pero, en medio de la pileta, esta una obra sin forma, parecida a una vela retorcida… anormal.

El ambiente se llena de soledad con pequeños grupos esparcidos en toda la pequeña plaza. El ambiente comienza a relajarse al escuchar de fondo una interpretación en piano de la canción “Imagina” de John Lennon. Agarrándose de esta canción, México no podía dejar sin su toque a la obra de Lennon, por lo que en otro salón, se escucho el acompañamiento de esta canción con una marimba. Buen sonido, mal aroma.

“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Exposición vaga. Sin explicaciones, imágenes rodeando el contorno de un cuarto casi blanco si no fuera por el polvo y las manchas en las paredes. Madera calcinada alrededor de las puertas y ventanas adornan de una manera muy tétrica las imágenes de hombres y mujeres echas con manchas que en una vista rápida parecen bailar con el silencio que impera en el salón con muy poca iluminación y un olor a trapeador viejo. Vida… algo que no es un cuadro escapo de mi vista. Se mueve sigilosamente llevándose bocados de unos waffles de 15 pesos a la boca y pasándose los restos con un jugo de naranja recién exprimido de 9 pesos. Le preguntas donde lo compro, “por ahí”.

La dirección es el lugar más adecuado para llenarte de informes de el lugar que visitas. Con voz normal dices un “Buenos días”… silencio. Bueno, es raro, pero talvez las tres secretarias no escucharon. Levanta la voz. “Buenos días”… la secretaria de hasta el fondo levanta la vista, te ve y devuelve la vista a lo que estaba haciendo. ¿Qué paso? “¿Alguien sabe de la exposición de las 9 de la mañana?” la primera secretaria levanta la vista de mala gana, voltea a ver un salón, apunta con la vista hacia el y baja la vista a su trabajo… espero.

Como extraño en tierra ajena, te enfrentas a un pequeño problema que hace efecto domino en tus acciones: nadie te da informes. Chocas y chocas con paredes diferentes pero con un mismo sentido: “no se chavo”, “quien sabe amigo”, hasta que llegas a la peor de todas, “¿Cuál exposición?, ¿de qué me hablas?”. Respuestas recurrentes de las personas que piensas que tendrán mayor información que tu, personas que están ahí, personas que llaman alumnos. La desesperación se suma con el hambre dando como resultado un pequeño sentimiento de desilusión.

Un cigarro no quita ni el olor que ya se volvió motivo de nausea, no quita el hambre que esta imperando, manejando tus acciones haciendo que pierdas el interés a una obra de uno de los pocos michoacanos galardonados nacionalmente en este mundo que llamamos arte. Falta de interés que al sumarse con la falta de información que impera en Bellas Artes, hace que te sientas desahuciado y no quieras volver a otra exposición de arte.

“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Con la marcha antorchista de fondo, sientes pena por la falta de interes a los eventos publicos estatales.

“a Disculpen personas que pasan por aquí, pero solo asi seremos escuchados”.

Bueno, por lo menos alguien se disculpo…