“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Extraño, muy extraño. Extraño olor, extraño lugar y extraña exposición. Este lugar que llamado Escuela de Bellas Artes la cual parece una gran casa vieja que solo la basura y algunas obras que aparecen de la nada al caminar por los pasillos, le dan un toque de modernidad. Una gran plaza en reconstrucción con una majestuosa que observa el pasar de los tiempos: el escudo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Silencio. Escuela de Bellas artes y no se escucha clase alguna. ¿Dónde es la exposición? Vuelve ese olor, una combinación de pegamento con acero quemado y basura. La imagen de la pileta va de acuerdo con la imagen de la casa vieja: un piso café un poco roto y sucio, bancas de madera que chillan al sentir el peso de cualquier persona, paredes de cantera un poco sucias y vigas apolilladas que sostienen con todo su esfuerzo al segundo piso sacando fuerzas de la nada para no fallarnos. Pero, en medio de la pileta, esta una obra sin forma, parecida a una vela retorcida… anormal.

El ambiente se llena de soledad con pequeños grupos esparcidos en toda la pequeña plaza. El ambiente comienza a relajarse al escuchar de fondo una interpretación en piano de la canción “Imagina” de John Lennon. Agarrándose de esta canción, México no podía dejar sin su toque a la obra de Lennon, por lo que en otro salón, se escucho el acompañamiento de esta canción con una marimba. Buen sonido, mal aroma.

“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Exposición vaga. Sin explicaciones, imágenes rodeando el contorno de un cuarto casi blanco si no fuera por el polvo y las manchas en las paredes. Madera calcinada alrededor de las puertas y ventanas adornan de una manera muy tétrica las imágenes de hombres y mujeres echas con manchas que en una vista rápida parecen bailar con el silencio que impera en el salón con muy poca iluminación y un olor a trapeador viejo. Vida… algo que no es un cuadro escapo de mi vista. Se mueve sigilosamente llevándose bocados de unos waffles de 15 pesos a la boca y pasándose los restos con un jugo de naranja recién exprimido de 9 pesos. Le preguntas donde lo compro, “por ahí”.

La dirección es el lugar más adecuado para llenarte de informes de el lugar que visitas. Con voz normal dices un “Buenos días”… silencio. Bueno, es raro, pero talvez las tres secretarias no escucharon. Levanta la voz. “Buenos días”… la secretaria de hasta el fondo levanta la vista, te ve y devuelve la vista a lo que estaba haciendo. ¿Qué paso? “¿Alguien sabe de la exposición de las 9 de la mañana?” la primera secretaria levanta la vista de mala gana, voltea a ver un salón, apunta con la vista hacia el y baja la vista a su trabajo… espero.

Como extraño en tierra ajena, te enfrentas a un pequeño problema que hace efecto domino en tus acciones: nadie te da informes. Chocas y chocas con paredes diferentes pero con un mismo sentido: “no se chavo”, “quien sabe amigo”, hasta que llegas a la peor de todas, “¿Cuál exposición?, ¿de qué me hablas?”. Respuestas recurrentes de las personas que piensas que tendrán mayor información que tu, personas que están ahí, personas que llaman alumnos. La desesperación se suma con el hambre dando como resultado un pequeño sentimiento de desilusión.

Un cigarro no quita ni el olor que ya se volvió motivo de nausea, no quita el hambre que esta imperando, manejando tus acciones haciendo que pierdas el interés a una obra de uno de los pocos michoacanos galardonados nacionalmente en este mundo que llamamos arte. Falta de interés que al sumarse con la falta de información que impera en Bellas Artes, hace que te sientas desahuciado y no quieras volver a otra exposición de arte.

“Disculpen personas que pasan por aquí…”

Con la marcha antorchista de fondo, sientes pena por la falta de interes a los eventos publicos estatales.

“a Disculpen personas que pasan por aquí, pero solo asi seremos escuchados”.

Bueno, por lo menos alguien se disculpo…