Cada que me pongo un calcetín, cada que
estiro la pierna en el sillón o en mi cama, escucho un ligero crujir, el sonido
inequívoco de algo atorándose con la tela. Una costra, resultado de una
operación en mi tobillo que, gracias a las complicaciones, me mantuvo dos años
en silla de ruedas y uno más en muletas. Desde ese día he dejado de jugar con
ambas porque ahora sé lo que es vivir con ellas. Entre las complicaciones de mi
situación, tuve tiempo de pensar en el futuro y meditar sobre mi presente.
Existía yo en un mundo donde mi imagen era diferente a la realidad, donde veían
a el hombre inteligente que desperdicia su vida en fiestas y aventuras, en
desapariciones no programadas que generaban noches de insomnio en mi casa,
donde se esperaba en vela una noticia mía o sobre mi en voz de algún servidor
público.
¿Qué me quedaba hacer
más que disfrutar el viaje pensando en que mi mente seria inmortal debido al
recuerdo vívido de mi ser en las historias de otras personas? Estaría vivo en
las historias de mis amigos sobre noches interminables llenas de canto, baile,
reflexiones y amores fugases. Pero no, no fue así. Ante mi desaparición fui
recordado por pocos que me visitaban en mi casa mientras que mis secuaces de
festejo encontraron una persona de repuesto, con sus historias, sus cantos, sus
bailes, sus reflexiones y más amores fugaces que los que yo tenía en mi lista.
"¿Quién
soy?" me preguntaba frecuentemente en mi exilio medico. No era lo que me
tomó años ser. Pero era lo que estaba bajo ese escudo. Era la unión de
aprendizajes que mis aventuras me habían dejado. Era aquel que dejaba los retos
por algo seguro. Era lo que mis padres pensaron: un hombre con un huracán por
corazón que el mismo creyó la imagen de destrucción que todos compartían, en
lugar de ver la belleza del caos ocasionado por un sin número de
cuestionamientos y una necesidad inagotable de aprender. ¿Era yo aquél sin
futuro o era aquel con un futuro incierto y un camino frente a sus pies? Era
yo, alguien que debía tomar una decisión.
Con el tiempo me di
cuenta que no hay casualidad dentro de nuestras vidas, en este caso, no fue
casualidad el encontrarme con Las
memorias de Adriano. AL principio, encontré algunas frases que me llevaron
a un momento muy importante de mi vida.
“Estos criterios sobre el amor
podrían inducir a una carrera de seductor. Si no la seguí, se debe sin duda a
que preferí hacer , si no algo mejor, por lo menos otra cosa. A falta de genio,
esa carrera exige atenciones y aun estratagemas para las cuales no me sentía
destinado. Me fatigaban esas trampas armadas, siempre las mismas, esa rutina
reducida a perpetuos acercamientos y limitada por la conquista misma. La
técnica del gran seductor exige, en el paso de un objeto amado a otro, cierta
facilidad y cierta indiferencia que no poseo; de todas maneras, ellos me
abandonaron más de lo que yo los abandoné; jamás he podido comprender que pueda
uno saciarse de un ser”.
No es
algo que agregaría a las primeras líneas de platica con alguien, pero en
realidad eso de las relaciones amorosas no es mi fuerte. Puedo enamorarme pero
al final, descubro miles de males en la situación, lo que me lleva a pensar
posibles escenarios, lo cual me hace pensar en futuras peleas. Por eso ahorro
energía y la aplico en otras cosas. Pero encuentro extraño el parentesco de la
situación actual con la del libro. La situación sentimental de las personas de
la actualidad esta completamente desarticulada ante los diversos cambios y el
empeño de la sociedad de tener pareja ha llevado a muchas personas a la falta
de análisis de la pareja, escogiendo así, la menos idónea. Conformándose con el
sentimiento más mal entendido del hombre.
"¿Qué es el insomnio sino la obstinación
maníaca de nuestra inteligencia en fabricar pensamientos, razonamientos,
silogismos y definiciones que le pertenezcan plenamente, qué es sino su
negativa de abdicar en favor de la divina estupidez de los ojos cerrados o de
la sabia locura de los ensueños?"
Cada
noche de pensamiento me llevaba a un día de interpretación. Nuestra manía de
vivir por adelantado, tratando de ganarle al reloj nos limita a no efectuar
ciertas acciones, como dormir, sino llevar a cabo una mal praxis de estas
acciones. Mal dormimos, mal comemos, mal descansamos, mal pensamos, mal nos
enamoramos, mal planeamos. Estos días he usado el sueño para pensar pero de
forma creativa. Ver historias que posiblemente escriba.
“…Sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar
la existencia humana: el estudio de mi mismo, que es el más difícil y
peligroso, pero también el más fecundo de los métodos; la observación de los
hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que
los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen
entre líneas”.
Tenemos ciertas
etapas en nuestras vidas donde nos presentamos ante nosotros mismos en el
espejo y debemos analizar que es lo que esta sucediendo con nosotros mismos.
Ese aprendizaje es el que da pie y nos abre las puertas a seguir estudiando. La
combinación entre el conocimiento y la ejecución y observación de nuestro
entorno es lo que nos lleva a una educación integral pensada en cuenta de la
situación a la que nos enfrentamos día a día. Eso lo podemos ver en la
siguiente cita:
“… la vida me aclaró los libros”.
No somos maquinas. No
repetimos ordenes ni hacemos lo mismo cada día, por más que la visión que
tenemos de nuestro trabajo nos lo intente imponer. Somos diferentes cada día y
el mundo ha cambiado de un día a otro, haciendo de nuestra vida, desde que
despertamos, algo diferente. Los libros contienen errores y uno de los errores
más básicos, es el hecho de que no puede ser actualizados. Ver antiguos libros
puede darnos un panorama de las bases, lo que nos puede mejorar, es la
aplicación de lo aprendido de forma teórica
en nuestra vida diaria. La educación es una parte esencial de nuestra
formación, no sólo la académica, también la moral, social y cívica.
“… el punto donde mi voluntad se divorciaba de mi
fuerza”.
Nunca me he sentido
más frustrado en mi vida desde esos días en los que mi cuerpo no respondía y
debía estar acostado por largo tiempo en mi cama. La mente, nuestro gran aliado
es también nuestro peor enemigo. Sabemos que la libertad de nuestro pensamiento
no esta a la par de nuestra libertad corpórea, pero la simbiosis entre nuestro
cuerpo y nuestra mente puede lograr que alcancemos metas inimaginables, pero
hay momentos en que nuestro cuerpo simplemente se detiene a decirnos “basta… ya
no lo intentes”. Puedo imaginar la desesperación de Adriano, viendo un camino
pero con un vehículo que se reúsa a avanzar, que en un golpe de suerte, comienza
a moverse pero lentamente. Parafraseando la pregunta de la Esfinge, caminamos
en cuatro, en dos y en tres puntos de apoyo y al final, simplemente usamos
nuestra visión para viajar a nuestros recuerdos. Todo lo que aprendemos, lo
vamos perdiendo con relación a la falta de un carruaje que nos permita seguir
experimentado a base prueba y error.
“… Sé de gentes quienes he frecuentado toda mi vida
y que no reconoceré en los infiernos”.
¿Estamos destinados a
quedarnos solos? ¿podemos confiar en las personas que nos rodean? ¿son todos
nuestros amigos? Vivimos en un tiempo donde después de saludo, ya no se pide tu
ayuda, sino se usa la frase “te ocupo”. Tenemos ciertas frases preestablecidas
que vemos con naturalidad sin darnos cuenta que nos metemos en un proceso de
“cosificación” donde el valor de una persona es directamente proporcional a la
facilidad con la que puede resolver tu problema. Mal entendimos el intentar
facilitarnos la vida pensando que para hacerlo debemos trabajar menos.
“De pronto mi vida me parece trivial, no sólo
indigna de se escrita, sino aun de ser contemplada con cierto detalle, y tan
poco importante, hasta para mis propios ojos, como la del primero que pasa. De
pronto me parece única, y por eso mismo sin valor, inútil – por irreductible a
la experiencia del común de los hombres. Nada me explica: mis vicios y mis
virtudes no bastan; mi felicidad vale algo más, pero a intervalos, sin
continuidad, y sobre todo sin causa aceptable”.
No hay persona que al
enfrentarse a una situación fuerte en su vida, logre una capacidad de auto
evaluación y piense que su vida es más importante que otras y que debe ser
escrita. Con la excepción de personas egocéntricas, las personas que se
enfrentan a estados traumáticos como los soldados, tienden a negar amablemente
su posición como héroes. Mantenerse atento también consta de mantenerse con los
pies en la tierra. No hacernos menos pero recordar que ya habrá momentos para
revivir viejas historias y aventuras en la seguridad de nuestra mente.
“Con frecuencia he reflexionado sobre el error que
cometemos al suponer que un hombre o una familia participan necesariamente de
las ideas o los acontecimientos del siglo en que les toca vivir”.
La educación de casa,
junto con toda la información genética que tenemos en nuestro ADN no tiene
limitaciones de tiempo. Establecer formas dependiendo del tiempo que te tocó
vivir va eliminando identidad familiar y va partiendo la cultura de esta misma.
Aceptar los cambios y tener la facultad de respetarlos en totalmente distinto a
“dejarte llevar por la corriente”.
“Construir
es colaborar con la tierra, imprimir una marca humana en un paisaje que se
modificará así para siempre; es también contribuir a ese lento cambio que
constituye la vida de las ciudades”.
Si cambiamos la
palabra CONSTRUIR de esta cita por la palaba VIVIR cambiamos el sentido
arquitectónico a un sentido de vida a la cual debemos estar consientes que es
nuestra meta: construir un futuro. En esta novela, Adriano intenta construir en
terreno nuevo al pasar sus pensamientos, aprendizajes y problemáticas, esos son
elementos que vemos en casa, en los salones de clase, en el trabajo. Cada
enseñanza forja un futuro posible a suceder, un camino que podemos o no tomar.
Pero para eso necesitamos una guía, un por qué de lo que queremos hacer. Una tarea que pocos quieren tomar.
Espero un día poder decirle
a alguien lo que Ed Thatcher le dice a su hija en The Manhattan Transfer:
"...Lo que necesitamos en este mundo es
cons-trucción y no des-trucción."
Y con esto cumplir mi ciclo de vivir y edificar
un poco, para mejorar esta gran ciudad llamada Tierra.