¿Cuántas veces he tenido ese sueño
En el que veo surgir tu sonrisa
Entre ese paraíso al que llamo "tu boca"
Y escucho esas palabras que me aceptan?

Lo he meditado tantas veces
Que me pierdo en cualquier ventana nocturna
Jurando cual loco que esa obscuridad
No es nada más que tu cabello onduleando
Y que eso que llaman estrellas son simplemente tus ojos.

Así es como vivo mis noches
Antes de dormir y volver a soñar
Con tu personas imaginar
Que en una tormenta
Sólo cuento relámpagos contigo.

Únicamente le pido algo a la vida:
Que no me deje caer
Porque tengo el presentimiento
Que esta vez no podré recuperarme.

Dime entonces qué contestaras
Cuando escuches con tu corazón
Las palabras que el mío grita
En silencio.

Imagino que el silencio
Es obra de miedo
Pero contigo en mente
Tal vez lo intente.

Ahí esta mi declaración
Mujer que vive en mi mente.
Que sí ves el principio de cada mirada
Encontrarás así que es tu nombre
El que me inunda, el que me relaja.
Cuéntame otro cuento papá,
con un final feliz
ajeno a aquel que conocemos.

Cuéntame que todo término bien para aquellos que se atreven a soñar
sin miedo a caer
y sufrir por volar.

Cuéntame otra historia papá,
que me haga sentir motivado a
seguir sangrando, llorando
y ahogando por mi decisión.

Aparece en mi sueño, oh papá,
y dime de nuevo que todo estará bien,
que el camino esta ahí,
que el problema es verlo.

Camino de nuevo a tientas padre,
esperando a no tropezar,
soñando con ser libre
y con mis alas no sólo volar,
sino inspirar.

Cuéntame por qué padre,
cada que caigo me vuelvo a levantar.
Criaste a un soldado,
a un poeta,
a un maestro.
Sin tu saberlo y yo notarlo.

Cuéntame un cuento otra vez,
ahora con un final triste
y entiende que me estoy recuperando
porque tu te fuiste.
Siéntete orgulloso padre,
aunque algunos rían.
Porque hiciste dos almas libres
cuyos corazones no se entibian.


Gracias papá…
Tengo que contarte
que hoy he hecho una promesa
y por mi nombre,
tendré que resolverla.

Una promesa
entre lo bendito y lo maldito.
Una promesa
entre el paraíso y la guerra.

No te asustes,
pues sabes que en ti pienso.
No te asustes,
que para ti, lo mejor quiero.

Tal vez sea un suicida,
tal vez sea un poeta.
Tal ves seas mi medicina,
tal vez seas una imagen que se aleja.

Espero el momento preciso,
espero el momento adecuado.
Porque le prometí a mi boca,
que un día, besaría tus labios

Tino Tino va sonriente,
en las calles,
con la gente.

Tino Tino va pensando,
en el futuro,
en el pasado.

Tino Tino se detiene,
por un golpe
bastante fuerte.

Tino Tino ve una piedra,
no mojada
sino seca.

Tino Tino se asusta,
ya que esto
no lo busca.

Tino Tino es valiente
y pregunta quién fue
a toda esta gente.

Tino Tino ve estrellas
y hasta platica
con una de ellas.

Tino Tino llora,
porque le duele,
porque no enfoca.

Tino Tino escucha una risa.
Burlona.
Egoísta.

Tino Tino ve amenazante
al de la piedra,
a su atacante

Tino Tino no entiende,
por qué toda esta gente
tiene miedo del sonriente,
del qué piensa diferente.

Tino Tino se levanta,
sacudiendo su cabeza
Y también su panza.

Tino Tino no culpa a nadie.
Piensa que es como el aire,
que el es necesario
aunque piensen que esta contaminado.

Tino Tino va sonriente,
en las calles,
con la gente.

Espero ese momento 
en que el silencio se apodera del tiempo, 
presagiando que su arribo 
esta por suceder.

Ahí es cuando la veo, 
el conjunto perfecto 
que convierte a una persona 
en la imagen 
propia de una pintura al óleo 
cuya belleza 
se compara 
con una obra maestra.

Ahí es cuando el temblor 
causado por cada uno que sus pasos 
genera dentro de todo aquel que la observa 
y admira esa porción de obscuridad, 
que se balancea 
en cada movimiento de su cuerpo, 
una noche sin luna 
que logra perderte 
en la inmensidad del espacio.

Sigue el silencio 
en la espera del nacimiento 
de esa estrella que surge 
cuando abre sus labios 
para sonreír iluminando, 
logrando que el tiempo se detenga 
sin tener miedo de quedarte ciego 
de tanto observar.

Ahí es cuando despierto
y sé que te conozco
que estas presente
y cada que te veo
lo hago sonriente.