Lo inevitable de ver es lo más difícil de apreciar. Aunque estamos en uno de los países con mayor problema de educación, muchas personas nos hemos dado cuenta que la televisión en México no cuenta con la función de enseñar o informar, sino entretener y semi-informar. El crear ilusiones, esperanzas imposibles, escenarios de ficción pura; son la función óptima de la televisión mexicana, que no limita la ficción a los estudios, sino a la vida misma.
En el trabajo de investigación de Dulce María García Cornejo y Alma Elena Gutiérrez Leyton, llamado “Mi vida es una telenovela: dos casos de apropiación de las telenovelas como norma de vida”; nos muestran dos casos de una investigación donde se identificaron los patrones de consumo de telenovelas en dos mujeres. Aquí nos muestran que el consumo generacional de telenovelas es un patrón vigente lo que no deja escoger entre otros medios de entretenimiento. Esto nos lleva al otro patrón (el más importante a mi parecer): el tomar de las tramas de las novelas las respuestas para solucionar los problemas de la vida diaria. En pocas palabras, nos “enseñan” que hacer.
Otra función de la “gran niñera” es que te dice que comprar, que pensar, que ideología tener y por quién votar, en cuanto a política se refiere. Bajemos a un nivel de apreciación simple, la de un niño. Este nivel de apreciación debe ser simple y directo, de ahí la línea de la película Philadelphia de “explíqueme como si fuera un niño de 6 años”. En el trabajo “Aplicación de un modelo retórico al análisis de la publicidad televisiva” de Arantxa Capdevila y José Fernández Cavia, nos muestran los tres niveles de elaboración del discurso:
a) El núcleo argumentativo
b) La materialización sensible del núcleo argumentativo
c) La enunciación
Así se construye una imagen de marca y la identificación con el mundo propuesto.
Ahora, estarás pensando “yo no soy un niño chiquito, yo estudie y soy lo mejor de lo mejor en cuanto a lo mejor se refiere”. Bien, siéntate un día a ver spots de productos y aprovecha esos 4 minutotes de promoción política y dime qué piensas.
Si, Plaza Sésamo tiene cosas más divertidas que mostrar. ¿Por qué esta analogía de los niños?
Antonio S. Flores Domínguez, en su trabajo “Usos y gratificaciones de la televisión según los receptores infantiles, comenta que las gratificaciones responden a las disposiciones psicológicas individuales, factores sociológicos y condiciones ambientales que determinan los usos específicos de los medios por lo públicos.
Así, si te bombardean con ideas vagas de que eres pobre pero si votas por tal persona ya no lo serás, subconscientemente lo pensaras.
Esto no solo pasa en el cuerno de la abundancia, también nuestros vecinos lo sufren.
Ejemplos de esto se da en el documental de Michael Moore “Bowling for Columbine” donde nos muestra como muchos medios informativos culparon a grupos de rock que ellos mismos hicieron parte del gran complot de “ideas que intentan dañar a la juventud estadounidense”. Hay más ejemplos en la televisión.
El programa “Penn and Teller: Bullshit!!!” nos muestran deferentes casos de mala información dentro de el país más poderoso del mundo.
Al final, es una tristeza ver como la televisión sirve de pacificador mental ante los mexicanos que sentados y sonrientes, dejan que la cajita, cual vil zombie hollywoodense, se alimente de su cerebro. ¿Para qué lo quieres? De todas maneras, tú dejas que te diga que hacer y no sabes que tienes un gran poder en la mano: cambiarle y buscar información que te sirva, o ya de plano apagar a la niñera.
En el trabajo de investigación de Dulce María García Cornejo y Alma Elena Gutiérrez Leyton, llamado “Mi vida es una telenovela: dos casos de apropiación de las telenovelas como norma de vida”; nos muestran dos casos de una investigación donde se identificaron los patrones de consumo de telenovelas en dos mujeres. Aquí nos muestran que el consumo generacional de telenovelas es un patrón vigente lo que no deja escoger entre otros medios de entretenimiento. Esto nos lleva al otro patrón (el más importante a mi parecer): el tomar de las tramas de las novelas las respuestas para solucionar los problemas de la vida diaria. En pocas palabras, nos “enseñan” que hacer.
Otra función de la “gran niñera” es que te dice que comprar, que pensar, que ideología tener y por quién votar, en cuanto a política se refiere. Bajemos a un nivel de apreciación simple, la de un niño. Este nivel de apreciación debe ser simple y directo, de ahí la línea de la película Philadelphia de “explíqueme como si fuera un niño de 6 años”. En el trabajo “Aplicación de un modelo retórico al análisis de la publicidad televisiva” de Arantxa Capdevila y José Fernández Cavia, nos muestran los tres niveles de elaboración del discurso:
a) El núcleo argumentativo
b) La materialización sensible del núcleo argumentativo
c) La enunciación
Así se construye una imagen de marca y la identificación con el mundo propuesto.
Ahora, estarás pensando “yo no soy un niño chiquito, yo estudie y soy lo mejor de lo mejor en cuanto a lo mejor se refiere”. Bien, siéntate un día a ver spots de productos y aprovecha esos 4 minutotes de promoción política y dime qué piensas.
Si, Plaza Sésamo tiene cosas más divertidas que mostrar. ¿Por qué esta analogía de los niños?
Antonio S. Flores Domínguez, en su trabajo “Usos y gratificaciones de la televisión según los receptores infantiles, comenta que las gratificaciones responden a las disposiciones psicológicas individuales, factores sociológicos y condiciones ambientales que determinan los usos específicos de los medios por lo públicos.
Así, si te bombardean con ideas vagas de que eres pobre pero si votas por tal persona ya no lo serás, subconscientemente lo pensaras.
Esto no solo pasa en el cuerno de la abundancia, también nuestros vecinos lo sufren.
Ejemplos de esto se da en el documental de Michael Moore “Bowling for Columbine” donde nos muestra como muchos medios informativos culparon a grupos de rock que ellos mismos hicieron parte del gran complot de “ideas que intentan dañar a la juventud estadounidense”. Hay más ejemplos en la televisión.
El programa “Penn and Teller: Bullshit!!!” nos muestran deferentes casos de mala información dentro de el país más poderoso del mundo.
Al final, es una tristeza ver como la televisión sirve de pacificador mental ante los mexicanos que sentados y sonrientes, dejan que la cajita, cual vil zombie hollywoodense, se alimente de su cerebro. ¿Para qué lo quieres? De todas maneras, tú dejas que te diga que hacer y no sabes que tienes un gran poder en la mano: cambiarle y buscar información que te sirva, o ya de plano apagar a la niñera.

12:36 p. m. |
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Ensayos
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