Les presento este ensayo que hice en maestría... espero les guste. Se agradecen los comentarios....
“Aprende a desaprender”
Memorias filosóficas para mi hijo
por Nathaniel Borboa Frías
Introducción obligada
Hola
Esto, por más extraño que parezca, es algo que quiero que tengas para leer las veces que necesites.
Todo empezó con un trabajo que me pidieron en mi primer maestría. Me pedían que dijera lo que me había “afectado” en mi vida diaria los temas que vi en esta plática de filosofía de la educación. Te diré qué fue para mí lo más importante, para mi lo importante en la educación, viene desde los valores. Viene de lo que todos los días te decía en la mañana, tarde y noche. Esto es lo que cambió mi vida. Tu abuelo pedía tiempo y fuerza para cuidarnos. Hasta este día veo que lo hace de alguna u otra manera.
El me dejo muchos mensajes que con el tiempo tuve que descubrir y hasta la fecha estaré descubriendo. Por eso, prefiero facilitar el trabajo. Quiero que tengas información, no que juguemos a los detectives.
Siéntete libre de ver mis cosas, ve mis fotos, pregunta cuanto quieras, tu mamá y yo estaremos felices de contestarte.
Recuerda que vivimos tiempos difíciles, donde muchas cosas se perdieron y pocos defendemos lo que es la familia, el honor, nuestro apellido, nuestra palabra, que al final es lo único de valor que tenemos.
Bueno, ahora si va mi pequeña aportación hacia ti.
P. D.
Mensaje de tu abuela: no seas arte marcialista como tu padre…
Tu decides…
¿Cuándo comenzó este arduo proceso en el que me encuentro? ¿Cuándo por fin decidí estudiar? ¿Cuándo estuve meditando sobre el futuro? ¿O cuando mi padre me puso mi primer disco de Led Zepellin para aprender de música que me “abriría mis ojos”?
No lo sé, tal vez fue en el momento que, al estar en un salón de clases, dije “¿por qué?. En ese momento todo cambió para mi porque fui tachado por los demás como el “que no esta de acuerdo con nada”. El que ahora no dice nada sin tener argumentos.
Pero en fin, déjame contarte una historia poco conocida: la mía.
Sintiendo que nací con un huracán dentro de mi, mi madre pensó que lo más apropiado para no volverse loca, era volviéndome loco a mi. Extrañamente, y diferente a lo que muchos esperan de un chamaco de 5 años, le encontré un gusto a aprender. Establecí un ejercicio de acción para poder aprender: si me decían que la plancha estaba caliente, yo iba y la tocaba para ver si era cierto. No muy inteligente, pero con sentido de aventura.
Mi padre, ausente por el trabajo, aprovechaba las ocasiones que nos veía a mi hermano, mi madre y a mi, para mostrarnos cosas y enseñarnos otras. Mis regalos no eran tan normales: cubos Rubik (sic), juegos de ajedrez , un mini simulador de manejo, mi juego de química mi alegría y un juego de creación mecánica MECCANO.
Sus vicios, que ahora estoy adquiriendo, eran la música, los libros y el cigarro. Escuchar The Doors me llevo a buscar otro tipo de música como el Blues de Joe Lee Hooker, el Jazz de The Pinguin Café Orchesta, Kitaro y otras bandas que me ayudaron a entender el Metal que tanto escucho, quiero y defiendo. Leer el Quijote a una edad que muchos dicen que es impropia era normal cuando escuchaba “lo volverás a leer y lo iras entendiendo de poco a poco”. Estaba obligado a pensar.
Cuando él no estaba, estaba mi madre que, a su forma, llegaba y me decía cómo ser una buena persona. Escucha, no una persona de bien, sino una BUENA PERSONA. Me daba valores que son la primera línea de enseñanza en la primera batalla: la casa. Respetar a los demás, aprender de todo, respetar a mis mayores (aunque tú estés seguro que están MAL), tratar a las mujeres con respeto, ser caballeroso, no dejar que me hagan daño, no pelear a lo tonto… Cosas así….
Ahí me capacite para mi primer experimento social que es el kinder. Ahora que veo mi foto generacional entiendo por-qué me decían que era conciente. Todos formaditos derechitos y sonrientes mientras yo salgo en una esquina con una mejilla recargada en una mano, con imagen de aburrido, digo, me sacaron de manualidades para tomarme esa foto. Es normal, ¿o no?.
Seguí con el segundo experimento social llamado la primaria. Ahí mis padres ya veían la necesidad de mantenerme ocupado por ese huracán que te he mencionado, establecí lazos con personas que hasta este momento he comenzado a volver a hablar. Era extraño, bien portadito, bien bañadito, bien peinadito, pero cuando algo no me parecía, agárrense…
Mi padre comenzó a comprarme videojuegos, porque encontró que tenía cierta facilidad para ellos y a mi edad comenzaba a hacer estrategias, cosa que el ajedrez me ayudo a generar hasta en mi vida diaria. También comenzaba con mis travesuras, como cualquier chamaco a mi edad.
Llegamos a la secundaria. Evento que comenzó con la preocupación de mi madre. Era más explosivo con mi carácter y comencé a conocer cosas como el romance juvenil y, desde ahí, con el fracaso social.
Un día puse en duda, las buenas costumbres que mi madre y mi padre me inculcaron y empecé a preguntarme “¿de qué sirve ser buena persona, si todos te pisotean?”. Error.
Con mi peinado a la Benito Juárez, comencé lo que hasta la universidad conocí como el “espiral de autodestrucción”. Muchos dirían que empecé con el lema “sexo, drogas y Rock & Roll,” pero al no ser del total agrado del público femenino, y las drogas no son muy lo mío , me quedé con el alcohol y el Rock & Roll. Hacía las cosas que antes me disgustaban, se me reprendía en la casa pero no ponía atención alguna.
Llegó la preparatoria, mi mayor ejercicio social, hasta el momento. La aplicación de la libertad con un discurso de libertinaje aunado a una interpretación sexual del amor me hacían pensar en otras cosas diferentes a la educación. Sin plan de vida establecido, cual veleta sin brújula en un gran mar, establecí mis propios parámetros de conducta que, extrañamente, tenían parecido a muchos valores que se me inculcaron como el respeto a las personas y a nuestro apellido. Camine muchas veces por senderos que no son buenos, pero aprendí cosas que ahora intento mostrarle a todos para que experimenten en cabeza ajena y no los intenten cruzar.
Llegó la universidad, momento que mis padres no pudieron conmigo. Seré honesto, aprendí pero era una porquería de persona. Hice cosas que me duelen recordar y viví situaciones que espero nadie viva. Aprendí mucho de la vida, me fue bien; a otros no, otros se perdieron y a pesar de ser trabajadores, algo no esta bien, son celosos, envidiosos, critican para dañar, luchan sin importar a quien dañan, no son personas.
Después de estudiar inconclusamente la carrera de Ingeniero Industrial, entré hecho un caso a la carrera de Comunicaciones. Aquí fue cuando empecé la actualización de mi persona. Aquí empecé la construcción de lo que ahora soy, lo que ahora conocen.
Antes era tan agresivo, tan inconsciente, tan mal agradecido. Llegue con la cabeza llena de mensajes destructivos, si yo me hundía, todos se hundirían conmigo. Mi padre había muerto, sentía que mi madre estaba decepcionada de mi, nadie daba un peso por mi, nadie confiaba en mi.
Ese huracán se volvió en algo tan destructivo, que nadie encontraba la belleza en él. Pensé que no servía de nada, que era nada. Pensé que el final se acercaba, que si no moría naturalmente, sería en un accidente, si no… yo lo haría.
Pero algo pasó. Alguien me enfocó, me enseño un camino: “todo eso que traes dentro, escríbelo, trabájalo, muéstralo… déjalo salir”. No fue fácil, falle en mi primer intento pero luche por una nueva oportunidad. Ahí comencé a pelear por mis ideas, pero fundamentando. Ya no peleaba, argumentaba. Escuchaba que me decían raro por mis formas, algunos les gustaba, a otros no. Aprendí que lo que viví me ayudaría porque eran las bases de mi persona. Me di cuenta que era lo mismo, pero mal enfocado. Tomé una ruta que no debía, pero nunca deje de ser un buen muchacho. Lloré, si; sufrí, también.
A pesar de todo, nunca me acostumbre a recibir buenos comentarios, siempre pedía más de mi, no me conformaba con nada. Siempre quería más. Sigo haciéndolo.
Aprendí a enfocarme, a no dejar que nadie me diga que no puedo hacer algo.
Te voy a decir algo.
Un día, mi padre me pregunto cuantos años tenía. Yo contesté de mala gana que 20. El río y me contestó que no era cierto, que esos eran los años que no tenía. “Entonces, ¿cuántos años tienes?”, pregunto. No contesté.
Hijo, no dejes que nadie te dañe, no te dañes tu solo. Hay cosas tan simples en la vida que nadie le presta atención, por lo que lo olvidan pero no dejes de poner atención en esto:
- Amor: ama tu vida, ama a tu familia, amate a ti mismo. Sin amor no hay nada, nada merece ser. No sólo te hablo del amor de noviazgo, eso es algo que la gente mal entendió. Amar es lo importante, lo único. Del amor puro, te puedo decir que en esta casa lo encontrarás siempre y espero que lo transmitas a tu gente. De lo romántico, recuerda que no hay que morir sin antes haber amado, pero tampoco hay que morir de amor.
- Respeto: Respeta las decisiones de los demás, da a respetar las tuyas. Respeta a los que veas diferentes a ti, aunque tu entorno diga lo contrario. Muchos están perdidos y quieren llevarse a más gente para sentirse bien.
- Plan de vida: vivir el momento no significa el no preocuparse por el futuro. Piensa que quieres hacer, plantéate objetivos, ve más allá de lo que tus compañeros ven. Los sueños si se hacen realidad, pero debes esforzarte.
- Ética: manéjate con bien en la vida, no siempre estarás frente a situaciones fáciles, a veces deberás analizar todo para que tengas una situación donde nadie salga perjudicado. Muchos no estarán de acuerdo, pero haz lo que te traiga paz interna.
- Responsabilidad: tus actos traen consecuencias, todo esta conectado. Tus acciones se conectan con las de las otras personas, pueden hacer simbiosis y vivir tranquilamente o puedes (y pueden) perjudicarte o perjudicar a otros.
- Libertad: la libertad no es hacer lo que quieras cuando quieras, es hacer lo que tú quieres pero en un ejercicio de responsabilidad hacia las demás personas. Aquí debes tener mucho cuidado, la libertad se confunde con libertinaje y se olvida la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismo y hacia los demás. Eres parte de un todo. No lo olvides.
- Trascendencia: esto si es obligatorio y te pido que le pongas mucha atención. Tu apellido tiene mucha historia y debes respetarla, porque tu eres quien seguirás escribiéndola. La importancia que se le debe dar a la trascendencia es el cumplir con el sueño de vivir para siempre. Nuestros actos siguen aún cuando no estamos. Intenta hacer todas las cosas con la idea de que esa acción sirva, no dejes que todo se estanque, ayuda en presente y a futuro.
- Educación: esta es la base. No tenemos nada si no tenemos conocimiento. El saber, al aprender, son partes importantes de la vida que sin darnos cuenta, dejamos de hacerlo hasta el día que nos adelantamos en el camino. A pesar de lo que escuches en la escuela, en cualquier nivel, si te sientes perdido, lee esto y piénsalo, porque a mi me sirvió de mucho en esos días que después de tantas cosas me sentía derrotado:
A) NO hay dones. Todos somos iguales, pero con diferente historia. Tenemos las mismas capacidades, aunque unos parezcan que no, somos iguales. Date la oportunidad de conocerlos y ayúdalos si puedes. Ayuda, no hagas su trabajo.
B) NO hay límites. Un límite es un miedo autoimpuesto. Limítate y nunca sabrás tu capacidad.
C) NO hay nada establecido. No hay un proceso universal para aprender, por lo que es tu trabajo acomodarte como tú te sientas mejor para aprender. Lee a tu ritmo, usa herramientas que te sirvan y que te faciliten el proceso, para así poder aprender más.
La educación es un derecho que tenemos todos pero debemos ser responsables de seguirlo. Tú no vas a la escuela para adiestrarte. Yo una vez dije que quería educar personas, no perros. Divertirte no esta peleado con estudiar, así como los maestros no son tus enemigos.
También ten en cuenta que la educación no es sólo aprender de la escuela, sino del hogar, puedes ser lar persona más preparada pero sin las bases del hogar, nada sirve. No es porque te estemos molestando, créeme, es por tu bien. No queremos que seas un robot sin sentimientos. El mundo necesita más gente despierta.
Aprende a desaprender todo lo que no te sirva o que no vaya con tu forma de ver las cosas o de manejarte en la vida. Costumbres como las de hacer las cosas al último minuto, ser conformista, pelear por cosas que no te corresponden o que no mereces. Sírvete de todo lo bueno, pero desaprende lo que no te sirva.
Me gustaría mucho verte leyendo este trabajo, me encantaría. Tal vez este ahí para verlo, tal vez no. Las personas diferentes, los que buscamos un cambio, se nos dan muchas herramientas, pero al parecer, con lo que he aprendido en la historia, nos dan muy poco tiempo para estar en la tierra.
Si estoy ahí, te abrazaré y te diré que sigo haciendo lo que prometí el día que naciste: te querré más de lo que tus abuelos nos quisieron a tu tío y a mi, si es que el querer más es posible.
Tendremos nuestras diferencias, lo sé. Pero también se que las arreglaremos con madurez, porque no espero más de ti. Por que se que serás lo doble de lo que soy hoy.
Muchas de las palabras que he escuchado estos días, por que para mi no son clases sino platicas, me han ayudado a decirme “mira, no estaba tan equivocado” y ahora sigo mi camino para poder ser parte importante en la juventud para poder ayudarla a explotar toda su capacidad.
Ahora, si no estoy, quiero decirte que te quiero mucho. Eres lo mejor que me pasó en mi vida. Siempre estaré ahí. A veces sentía que mi padre estaba ahí ayudándome, vigilando que no cayera en algo malo. Me avisaba de maneras que solo yo entendía.
Igual estaré yo, viéndote sin hablar en algún lado de este mundo, sintiéndome orgulloso de ti y de lo que te has convertido.
Te quiero.
Atentamente
Tu padre y seguidor numero uno
Nathaniel Borboa Frías
8:12 p. m. |
Category:
Ensayos
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