Quisiera darle crédito a una mujer en especial,


a una mujer que sin lugar a dudas ha sido mi piedra angular.



A esa mujer que se sienta en ese sillón café.



La mujer que se sienta esperando a que llegue


para saber que excusa tengo para haber llegado tarde.


La mujer que sin decírmelo perdió la esperanza en mi


pero sonrió cuando vió que tan lejos he llegado.



La mujer que no me ha dado una palabra de apoyo


pero me avienta del filo de la rama para que aprenda a volar.



La señora que llora cuando me ve volar.



La señora que nunca a leído algo mío


pero insiste que escribo muy bonito.



La señora que me regalo a uno de mis mejores amigos


que entre la gente le llaman mi hermano


cuando no se dan cuenta que es mi secuaz,


otro loco extraño.



Esa mujer que no leerá esto porque simplemente no lo hace,


pero cuando le digan lo que escribí dirá que estoy loco


pero sonreirá sin remedio.



Pero habrá un momento en que desapareceré


y no veré más mi mundo,


pero estoy conciente de que algo siempre estará igual.



Ella siempre estará ahí sentada…



en ese sillón café…