Cuando me equivocaba en la primaria, simplemente veía mi cuaderno, borraba la información que tenía mal y reescribía con información nueva y correcta. Nunca pensé que ahora iba a ver ese proceso con mayor profundidad para mi vida.

Sigo escribiendo parte de mi vida con nuevas experiencias, algunas buenas y algunas malas que hacen que en mi libreta de vida tenga que borrar y volver a escribir, aprendiendo de mi error y algunas veces, mejor olvidándolo los suficiente como para no repetirlo.

En cuanto a mi carrera, tuve que borrar muchas mañas que se adquieren en el proceso de enseñanza – aprendizaje: copiar en el examen, no hacer trabajos propios y bajarlos de Internet, usar a las personas, hacer como que estudio, gastar oportunidades por deseos vacíos y el más grande de todos, para mi, el evitar razonar por no cansarse. Suena tonto pero así es. El evitar la fatiga de un proceso árduo simplemente para no “gastarse”. Mediocridad, mi vieja enemiga…

En ese transcurso, borré de mi libreta de vida ese espiral de autodestrucción del cuál estaba agarrado con mi vida, pensando que era mi salvación. Aunque siendo honesto, me costo mucho trabajo, porque por más que borraba, se seguía viendo cada una de las palabras que me hacían daño.

Reescribí mucho en esa época, casi borrando todo lo que yo era para poder retroceder y tomar vuelo para las próximas aventuras a las que me iba a enfrentar.

Nunca pensé que este proceso de depuración dentro de mi proceso de crecimiento iba a impactar tan fuerte en mi persona. Me convertí en Alicia cayendo por el agujero de conejo, descubriendo un nuevo mundo, adaptándolo y aprendiendo de él para transformar el mío.

¿A qué mundo caí? En el mundo de la educación, de la formación, de la construcción de personas para mejorar nuestra sociedad. Aunado con mi carrera, he llegado a pensar que la sociedad de información actual en el planeta puede llegar a satisfacer necesidades educativas de una forma plena, pero saltando la educación integral debido a la falta de contacto físico derivado de una interacción en tiempo real pero en un mismo lugar.

¿Qué solución puedo encontrar? Buscar el punto integral entre la tecnología y la educación. No dormirnos pensando que las redes sociales son banales y peligrosas. Si piensas que alguien no te esta poniendo atención por estar viendo su timeline en Twitter, debes ponerte a pensar el por qué le da más importancia a una red social que a tu clase.

Estas generaciones actuales, a las cuales se es ha llamado de miles de formas, no pueden ser mejor identificadas como la “Aldea Global” de la cual se refería McLuhan: El mundo unido por redes comunicativas, volviéndonos un solo país (virtual) donde todos estaríamos en contacto directo.

Pero es necesario una capacitación para entrar a este mundo, y este mundo virtual también debe contar con centros educativos de los cuales, se dirijan uniones académicas donde se cree la ciencia en todas sus expresiones, desde ciencias acreditadas, hasta ciencias que pelean esa acreditación, como la comunicación.

Estos últimos meses, he estado escribiendo de nuevo en mi libreta, absorbiendo información y adecuándola a mi vida, desde mi propia programación diaria con la PNL, la solución de problemas, las enseñanzas de la microenseñanza, hasta los malos ejemplos, porque también de ellos se aprende.

También he empezado a pensar en que nuestro deber no sólo es con la sociedad, ni con la educación, sino también con la ciencia, cada uno en las ramas donde nos desarrollamos. Debemos evitar caer en la “excusa” de las ciencias sociales. Immanuel Wallerstein sociólogo y científico social histórico estadounidense menciona en “Abrir las ciencias sociales”:


“Cuando yo era estudiante nos enseñaban que los científicos sociales éramos inferiores a los científicos de la naturaleza, pero que algún día nos hallaríamos a la par. Si perseverábamos, algún día podríamos hablar de los procesos sociales del modo que los naturalistas hablaban de los procesos físicos, esto es, que eran lineales (…)En cierto modo lo que los físicos parecen estarnos diciendo es que son sociólogos inferiores análogamente a lo que decíamos cuando nos sentíamos menos científicos que ellos. En cualquier caso reconocen que los procesos sociales son los más complejos”.

Después de ver mi compromiso y cómo el borrar y reescribir me ha ayudado en la vida, al final de esta hoja puedo escribir un recordatorio:

“Sigo cayendo al agujero de conejo, ¿el problema?... me esta gustando”