ADVERTENCIA
Si te sientes agredido por algo, una disculpa, pero esta es mi versión de las cosas. Yo tengo todo el derecho de escribirlo así como tu de tener derecho de réplica. Muchas gracias.
Capítulo 1
¿Qué wey? ¿Puro
pinche hipster?
Todo comenzó con una
invitación semi formal de mi hermano a que fuéramos al Corona Music Fest. Yo
estaba pensándolo mucho por que ese día iba a trabajar y necesito ese dinero.
Después de un buen rato accedí y fuimos a comprar mi pase.
Llego el día, que para nuestra
suerte, estaba invadido por nubes negras que nos susurraban que también la
lluvia se haría presente en este concierto. Al llegar al Tecnológico de
Morelia, para esperar a mi compadre y su señora, el clima cambió y el sol dió
su cara para que no lo olvidáramos, dándonos falsas esperanzas. Mientras esperábamos
a que mi compadre que venía a vuelta de rueda, mi hermano y yo platicábamos de
la vida y como mucha gente tiende a minimizar los sueños de los demás por el
simple motivo de que no pueden dejan de pensar en su frustración y como sus
sueños murieron al comenzar a pensar que deben vivir una vida normal.
Entre la plática, veíamos
pasar a nuestros compañeros de velada. Grupos de chavitos de todo tipo pasaban
sonriendo y emocionados por el evento que se aproximaba. Unos fresas en extremo
y otros con pinta de rudo. Poco a poco veíamos pasar a gente de nuestra
generación o más grandes... viejos pero con actitud un poco más formada y
fundamentada, donde la apariencia no importa, uno se pone el uniforme o va de
civil, tu escoges por que el software siempre está ahí. Eso es lo que
aprendimos con el tiempo.
Llega mi compadre Pedro con su
novia Yunuen y nos dirigimos a hacer la fila para poder aventarnos nuestro concierto
esperado. No voy a negar que yo lo que quería era ir a ver a La Cuca y recordar
cuando tenía mis 19 añotes y los vi en Guadalajara, dando brincos y
contagiándome un poco de esa mirada irónica que José Fors presenta en cada una
de sus canciones.
En la fila veíamos a cada uno
de nuestros acompañantes quejándose de el clima cambiante y de lo tardado de la
fila, mientras tanto escuchábamos a las personas de “logística” gritando por
medio de altavoces que no se permitiría la entrada de bebidas, alimentos,
drogas o paraguas dentro del evento por seguridad de todos… eso escuche cuando
pasaron a mi lado porque la mayoría pensábamos que era alguien vendiendo
tamales.
Me encuentro a mi amigo Aldo
que desvergonzadamente me saluda con un “¿qué wey? ¿Puro pinche hipster?”. Hubo
miradas de odio, risas y una que otra mentada de madres, pero sólo una
respuesta… “si carnal, puro pinche hipster”.
Por fin llegamos a la zona de
la manoseada para ver que traíamos. Veo pasar a mi carnal y mi compadre donde
medio los revisan y comparo estúpidamente esta revisión con la que se nos hizo
para pasar al concierto de Metallica, donde me sentí bastante incomodo. “Uuuuuu
chavo, estos cigarros están abiertos” me dice el vato de “seguridad” viendo mi
cajetilla casi nueva. Un simple “No mames wey…”
bastó para poder pasar y ponernos a escoger un lugar chido como premio a
que llegamos temprano.
Decidido a que pequeñas fosas
de lodo no iban a dañar mi entretenimiento, comienzo a escuchar las canciones
que esta poniendo el DJ, canciones de cuando estaba en la prepa, unas en la
universidad, otras se remontaban hasta la secundaria. Conforme pasaba el tiempo
nos íbamos rodeando de más y más gente. Ahí fue cuando escuché el primer “¿Cuál
es esa canción? No mames, no me gusta, que le cambie el DJ” Volteo y veo a un
morro de 16 años con un IPhone en la mano usando el Shazam (sic) para
identificar la canción pero la falta de señal o crédito lo estaban dejando en
la ignorancia.
Sigue el desmadre y cae un
poco de lluvia. Para nuestra sorpresa aparecen unos paraguas al frente. Parece
que nadie le hizo caso al wey de los tamales.
La banda se comienza a prender contra ellos y al grito de “Putos… putos…
putos” les arrebatan y destruyen los paraguas, pasando las piezas hacia los
lados. Volteo a ver a mi carnal y le pregunto que si no habían dicho que nada
de paraguas, al parecer les valió madre, pobrecitos, se pueden enfermar.
Por los que si estaba
preocupados eran los niños y niñas que iban con sus jefes a escuchar el
concierto. Preocupado no tanto por lo pesado, sino por la bola de morros
pendejos que van a sentirse chingones fumando mota y armando el slam solamente
para pasarse una o dos líneas más adentro de la banda que llego temprano. No me
mal entiendan, pero yo ya estaba acostumbrado a que si no llegabas con un
madrazo a tu casa, no podías decir al día siguiente que habías ido a un
concierto porque nadie te iba a creer. Era más grueso, pero respetabas a la
banda, respetabas a los que traían a su novia, al final de cuentas… respetabas.
Empujón tras empujón, oliendo
todo el stash que traían para el concierto, aparece La Cuca y la banda se
prende. Alcohol y rock and roll, Gordibuenas, La balada, La pucha asesina,
Mátame antes, Metro sexual, ¿Qué chingados es la vida?, Todo con exceso, Hijo
del lechero, Acariciando… Cada una de las rolas que escuché en la prepa, con
las que me ponía a beber en casa de mis amigos en la universidad. Todas volvían
para darme un sentimiento, no de que estaba viejo, sino que el soundtrack de mi
vida seguía siendo genial.
Tal vez algunos puedan
entender que volví a ser ese morro de 19 años gritando que “primero quisiera
ver tu certificado”, que ella es “más que buena, gordibuena”, que “sólo tengo
dos opciones, lorrar o festejar”, gritar “lero lero, hijo del lechero”. Desaparecí
de espacio y tiempo para llegar a esa zona donde todo estaba bien, donde no me
importa cuantos años tengo ni cuantos me quedan, sino que debo celebrar la vida
por el simple y sencillo momento de que desperté y estaba desfrutando cada
momento de ese día.
Como no voy a estar feliz si
estoy con mi hermano, mi compadre y su casi esposa; disfrutando cada momento de
ese concierto.
Pero el sentimiento fue
cortado por un chelazo que recibí en la espalda, estaba fría, por lo que me dí
cuenta de que si era cerveza.
Ya en mi realidad, escucho
comentarios como “¿esa rola cuál es?” y “esos weyes quienes son? ¿son
Caifanes?” y me doy cuenta que mi carnal y yo somos de los pocos que estaban
cantando todas las canciones de La Cuca, triste. Aún creo que fue una grosería
hacia ellos el hecho de haberlos hecho abrir el concierto… ¿es más importante
el Gran Silencio?
De ahí, el desmadre se armó con El son del dolor.
Comienza el slam y mi carnal y
yo lo comenzamos a “surfear” con otras personas que queríamos ver el concierto.
Madrazo por aquí, madrazo por allá, empujones, mentadas, golpes, todo con
exceso… sin una sola personita de seguridad, staff, logística o como le quieras
llamar a los pobres weyes que brillaban por su ausencia.
Uno de nuestros compañeros de
empujones voltea a verme, se retira. “Mi vieja se siente mal”. Le abro un
espacio para que salgan y mi hermano y yo quedamos solos contra el mundo.
Los morritos comienzan a armar
el slam para ganar el lugar, cosa que mi carnal y yo impedimos a puro empujón.
Se despide José Fors. Nos da las gracias y es cuando mi carnal y yo decidimos
hacer una retirada técnica, pero el DJ al parecer leyó nuestro pensamiento y
puso otra rola la cuál ni recuerdo pero prendió a la chaviza que no nos dejaba
pasar… hasta que mi carnal comenzó a bailar el slam que se nos enseño en la
secundaria y la prepa: fuerte y algo más violento.
A codazos logramos abrir un
hueco pero nos recibieron unas botas que a patadas y risas buscaban
intimidarnos. Mi reacción natural fue lanzar un codazo hacia la zona donde me
habían lanzado la patada, sin darme cuenta de que era una morrita que se sentía
bien punk con su novio hipsterón. Lo
siento morra, te llevas… te aguantas…
Cansados y viendo la los
nuestros nuevos amigos, caímos en cuenta de algunas cosas:
1- No me importa que fumes
mota, es tu pedo; pero respeta y no pienses que estar mariguano te da un
derecho a hacer estupideces que después te disculparás diciendo “perdón, andaba
mal…”
2- Respeta. Si te vas a poner
a soltar chingadazos, es tu pedo, pero respeta a los demás. Por gente pendeja,
muchos rockeros han sido etiquetados por personas que sólo ven tus estupideces
y piensan que así somos todos.
3. Llega temprano. Si vas y me
empiezas a empujar, yo te voy a empujar porque ese es mi lugar, yo también hice
sacrificios para llegar y darme el derecho de escoger donde me quiero poner. Si
te quieres poner a mi lado va, pero no me voy a quitar para que tu disfrutes y
yo no.
4. Si vas a hacer algo, hazlo
bien. No ví seguridad, ni ambulancias, no policía en el lugar. Se juega el
nombre de tu marca (Corona) y a ti te vale madre. Pon a tu staff, hazlos que
viajen en el tour. Te va a costar pero créeme que podrás hacer más y tener
mayor control. Si tu objetivo sólo era vender chelas, felicidades; misión
cumplida.
Me llevo mis manos a mi cara
para secar un poco el sudor y los restos de chelas, prendo un cigarro y le
pregunto a mi hermano que si quería una chela.
Nos tranquilizamos un poco
cuando apagan las luces del escenario.
“Mira…” le digo a mi hermano, “el
Gran Silencio está presente…”
Continuará….

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