Hola, yo nací igual que tu.
Tal vez nacimos en lugares diferentes pero nos une el parentesco de que vivimos en el mismo lapso de tiempo de la vida.
Hola, yo crecí como tu, sonriendo. Aunque mi vida era buena, había partes que no entendía y me hacían sentir distinto sin motivo alguno más que todo por lo que veía. Yo también sonreía.
Pero tal vez no te diste cuenta que nuestro crecimiento era medido, no por nuestros padres que nos hacían sentarnos a comer partes de mentiras cuando nos decían que podríamos lograr lo que en nuestros sueños hacíamos.
Estuvimos etiquetados desde el primer momento que pisamos la escuela cambiando nuestro nombre por un simple número: "ahí va mi hijo 10... Allá va mi hijo 8" y el más desafortunado "ahí va mi hijo... 6...".
Pero seguíamos adelante con nuestros sueños, capacitándonos para no vacilar en lo que en nuestros sueños queríamos lograr.
Fue cuando escuche la pregunta "¿qué quieres ser cuando crezcas?" Y pensé que era una pregunta injusta, porque en realidad todavía no sabía quien era.
Y cada que decíamos algo se nos detenía con excusas y nombres que sin relación alguna parecían justificación suficiente para no lograr lo que soñábamos sino para lo que se nos ataba capacitando: seguir órdenes y callar porque eso era lo que parecía normal.
Y empezamos a ser diferentes con otras etiquetas, más tiradas a lo social. Y me encontraba exhausto de pensar y llorar porque no me sentía listo y quería volver a ser niño y preocuparme por a que horas va a regresar papá y si mi mamá haría lo que a mi me gustaba para comer.
Pero no podía volver. Aún cuando escapaba de muchas cosas me sentaba en casa y sonreía porque ahí estaba todo lo que yo quería y todas las personas a las que yo en realidad quería, aunque a veces no lo decía, y a veces por mis actos no se veía.
Sobreviví a maltratos de todo tipo, pero aunque los físicos eran malos, los sentimentales eran los que atormentaban.
Si, yo también bese. Y ese fue mi pesar porque después de la falla, trate de encontrar el amor y tenerlo a mi lado. Si, todavía sueño. Escribí que todavía sueño que te des cuenta que yo te amo y que quiero estar junto a ti toda mi vida y recostar mi cabeza en tu pecho mientras juegas con mi cabello y me dices que todo estará bien.
Perdón... todavía sueño.
Y sueño con es mujer que tanto busco y que a pesar de ponerle tantos nombres y caras, se escapa de repente en una graciosa huida llevándose mis sentimientos y esperanzas junto con pedacitos de sueños.
Yo también me gradúe, pero no he hecho lo que se me indicaba por que persigo sueños y sonrió cuando casi los alcanzo y ellos se me escapan de entré mis dedos. Sonrió por que son bellos y porque están a mi alcance, sólo que a veces me lastimo y tengo que caminar un poquito más lento, no por tonto sino por descuidado.
Yo también nací hermoso, pero la visión de la mayoría fue nublada y te reeducaron diciéndote que es bello y que no, dejándome de lado, en la zona que me gustes acomodar. Yo también nací bello.
Pero me doy cuenta que así como nacimos, nos iremos iguales, siendo esta una broma de la vida para que nos volvamos humildes en los últimos momentos. Si, al igual que tu yo me iré sin nada.
Pero te doy un consejo porque es lo más valioso que tengo, aunque no tenga peso material espero que para ti lo tenga espiritual. Sonríe cada día e intenta hacer lo que te gusta, porque llegará el día que una persona con nombre de hijo, sobrino, nieto o ahijado te preguntara de tu vida y de tu significado que tienes para ella. Será muy triste que sonrías temeroso y digas algo que no te agrade. Y en ese momento verás en el una sonrisa como las mías y pensarás "eso es lo que el quería enseñarme". Enseñárte que lo que yo hacía que tu pensabas que no era vida, era muy importante, porque yo estaba ahí sonriendo, derrotado, humillado, cansado, maltratado, pensando, mejorando, sanando; pero sonriendo.
Gracias a todos por hacer de mi vida una aventura, gracias por mostrarme que hay más gente buena que mala, pero que esta última es la que más dañó deja.
Yo solamente quería ser escuchado y tal vez amado. Que mis escritos se leyeran, aunque una sola persona de mi familia las lea, por que también soy persona y sigo buscando la aprovación por parte mi mi madre, quien creo que nunca leerá nada de lo que he escrito. Aunque escriba por mi y por ella, creo que los caminos se han vuelto distintos.
Hola, yo también nací igual que tu... Pero ahora me llevas una ventaja: sabes lo que yo siento y de ti yo sigo sin saber nada.
Perdón.. todavía sueño que ella me escucha, que mi madre me lee y que los sueños se cumplen.
Tal vez nacimos en lugares diferentes pero nos une el parentesco de que vivimos en el mismo lapso de tiempo de la vida.
Hola, yo crecí como tu, sonriendo. Aunque mi vida era buena, había partes que no entendía y me hacían sentir distinto sin motivo alguno más que todo por lo que veía. Yo también sonreía.
Pero tal vez no te diste cuenta que nuestro crecimiento era medido, no por nuestros padres que nos hacían sentarnos a comer partes de mentiras cuando nos decían que podríamos lograr lo que en nuestros sueños hacíamos.
Estuvimos etiquetados desde el primer momento que pisamos la escuela cambiando nuestro nombre por un simple número: "ahí va mi hijo 10... Allá va mi hijo 8" y el más desafortunado "ahí va mi hijo... 6...".
Pero seguíamos adelante con nuestros sueños, capacitándonos para no vacilar en lo que en nuestros sueños queríamos lograr.
Fue cuando escuche la pregunta "¿qué quieres ser cuando crezcas?" Y pensé que era una pregunta injusta, porque en realidad todavía no sabía quien era.
Y cada que decíamos algo se nos detenía con excusas y nombres que sin relación alguna parecían justificación suficiente para no lograr lo que soñábamos sino para lo que se nos ataba capacitando: seguir órdenes y callar porque eso era lo que parecía normal.
Y empezamos a ser diferentes con otras etiquetas, más tiradas a lo social. Y me encontraba exhausto de pensar y llorar porque no me sentía listo y quería volver a ser niño y preocuparme por a que horas va a regresar papá y si mi mamá haría lo que a mi me gustaba para comer.
Pero no podía volver. Aún cuando escapaba de muchas cosas me sentaba en casa y sonreía porque ahí estaba todo lo que yo quería y todas las personas a las que yo en realidad quería, aunque a veces no lo decía, y a veces por mis actos no se veía.
Sobreviví a maltratos de todo tipo, pero aunque los físicos eran malos, los sentimentales eran los que atormentaban.
Si, yo también bese. Y ese fue mi pesar porque después de la falla, trate de encontrar el amor y tenerlo a mi lado. Si, todavía sueño. Escribí que todavía sueño que te des cuenta que yo te amo y que quiero estar junto a ti toda mi vida y recostar mi cabeza en tu pecho mientras juegas con mi cabello y me dices que todo estará bien.
Perdón... todavía sueño.
Y sueño con es mujer que tanto busco y que a pesar de ponerle tantos nombres y caras, se escapa de repente en una graciosa huida llevándose mis sentimientos y esperanzas junto con pedacitos de sueños.
Yo también me gradúe, pero no he hecho lo que se me indicaba por que persigo sueños y sonrió cuando casi los alcanzo y ellos se me escapan de entré mis dedos. Sonrió por que son bellos y porque están a mi alcance, sólo que a veces me lastimo y tengo que caminar un poquito más lento, no por tonto sino por descuidado.
Yo también nací hermoso, pero la visión de la mayoría fue nublada y te reeducaron diciéndote que es bello y que no, dejándome de lado, en la zona que me gustes acomodar. Yo también nací bello.
Pero me doy cuenta que así como nacimos, nos iremos iguales, siendo esta una broma de la vida para que nos volvamos humildes en los últimos momentos. Si, al igual que tu yo me iré sin nada.
Pero te doy un consejo porque es lo más valioso que tengo, aunque no tenga peso material espero que para ti lo tenga espiritual. Sonríe cada día e intenta hacer lo que te gusta, porque llegará el día que una persona con nombre de hijo, sobrino, nieto o ahijado te preguntara de tu vida y de tu significado que tienes para ella. Será muy triste que sonrías temeroso y digas algo que no te agrade. Y en ese momento verás en el una sonrisa como las mías y pensarás "eso es lo que el quería enseñarme". Enseñárte que lo que yo hacía que tu pensabas que no era vida, era muy importante, porque yo estaba ahí sonriendo, derrotado, humillado, cansado, maltratado, pensando, mejorando, sanando; pero sonriendo.
Gracias a todos por hacer de mi vida una aventura, gracias por mostrarme que hay más gente buena que mala, pero que esta última es la que más dañó deja.
Yo solamente quería ser escuchado y tal vez amado. Que mis escritos se leyeran, aunque una sola persona de mi familia las lea, por que también soy persona y sigo buscando la aprovación por parte mi mi madre, quien creo que nunca leerá nada de lo que he escrito. Aunque escriba por mi y por ella, creo que los caminos se han vuelto distintos.
Hola, yo también nací igual que tu... Pero ahora me llevas una ventaja: sabes lo que yo siento y de ti yo sigo sin saber nada.
Perdón.. todavía sueño que ella me escucha, que mi madre me lee y que los sueños se cumplen.
11:48 a. m. |
Category:
pequeños escritos
|
0
comentarios

Comments (0)