Desde el otro lado de la ventana PARTE 1. (Historia procedente de la Tierra 2409 del universo Marvel.)
Silenciosamente, volvió a bajar de su auto, haciendo una pausa para voltear a ver mi ventana. Esto se estaba convirtiendo en algo recurrente y que Jeffrey se daba cuenta cada que le ponía atención. Jeffrey Murphy Ross es un cajero del Popular Bank de la calle 14 en Manhattan. Nacido a mediados de los noventa, disfruta de escuchar música y relajarse. Es persistente y creativo, pero también puede ser muy terco y un poco desconfiado. Comenzó la universidad pero nunca terminó debido al despido injustificado de su madre por los laboratorios Oscorp. Creció en un barrio de clase trabajadora. Fue criado por su madre, ya que su padre salió por cigarros y nunca volvió. Ese día lo convirtió de Jeff, el gran soñador a “Hola, mi nombre es Jeffrey. ¿En qué puedo ayudarle?”. Desde entonces, comenzó a ser activista luchando contra la “libertad de acción” que muchos superhéroes tenían, apoyando el Acta de Registro Superhumano que obliga a todos los super-humanos, dentro de la sociedad estadounidense con poderes sobrehumanos o que utilizan tecnología, informar al Gobierno sobre sus poderes. No lo sentía justo para la gente normal. Le molestaba voltear a ver el cielo neoyorkino y ver a personas volando o balanceándose entre edificios. ¿Quiénes eran? ¿Serán extraterrestres de otra parte del universo? ¿Por qué no ayudan a los pobres o los que vivían en lugares inhóspitos? Era injusto que ellos jugaran a ser héroes sin darse cuenta de cómo podían dañar a los demás con sus acciones. Tony Stark tiene razón, cualquiera que tuviera poderes tenía que obtener la autorización legal de continuar utilizando sus habilidades para luchar contra el crimen, como los policías que no sólo debían exponerse a las armas sino a gente extraña con poderes.
¡Mamá! ¿Conoces a los del edificio de enfrente?
El hecho de que esté en casa todo el día no me hace estar al pendiente de todo lo que pasa en la calle.
Después de un pequeño silencio que inundó el comedor donde su mamá completaba el almuerzo de Jeffrey, su madre continuó.
Los chicos del auto negro viejo tienen alrededor de 3 semanas que llegaron. Compran todo en la market del señor Julio: agua, café y todos los ingredientes para hacer emparedados de jamón. De vez en cuando compran una pequeña botella de vodka.
¿Una invasión rusa?
Lo dudo, hijo. Tal vez son indocumentados. Lo mejor será no molestarlos. Ya es hora sino vas a llegar tarde.
Gracias, mamá -Le dice Jeffrey mientras toma el almuerzo y lo mete a su mochila. Dándole un beso a su madre continúa- ¿Estas segura que estabas con el equipo de limpieza de Oscorp? Porque parecieras más de seguridad.
Este era un barrio muy violento. Una chica aprende a estar segura.
Su madre tenía razón, el barrio era muy difícil en sus tiempos pero seguía siendo un barrio peligroso. Mientras bajaba las escaleras, buscó cómo decir buenos días en ruso. Como siempre, Jeffrey tendía a ser un imán para los problemas al pensar que todas las personas tenían su mismo sentido del humor. Al salir del edificio, puede observar a un grupo de 4 personas recargándose en el viejo carro negro que usaban, mientras fumaban un cigarro y platicaban en ruso. Los hombres voltearon a ver a Jeffrey en silencio.
¡Dobroye utro, druz'ya! - le gritó a los nuevos vecinos, sonriendo y levantando su mano.
Dobroye utro sosed.
Ante la respuesta de los rusos, Jeffrey continuó su camino hacia la estación de la calle 168 para iniciar su camino al trabajo. Mientras camina, puede observar en la cara de la mayoría de los transeúntes que buscan en el cielo neoyorkino una oportunidad de ver a sus héroes. Estos días, se ha visto más de ese Peter Parker, Spider-Man. Un niño que salió del anonimato gracias al apoyo de Tony Stark. Un joven valiente que decidió dar la sorpresa que era uno de los vecinos de Washington Heights. De seguro se mudó al conseguir dinero. Digo, los superhéroes reciben dinero del gobierno, ¿no? Una de las ventajas de ser beneficiado por tener poderes y tecnología. No los odiaba, así como sus amigos bromeaban, pero si creía que alguien así debía ser puesto bajo estricto control por parte del gobierno para así evitar el peligro latente de alguien que controla cualquier poder y que este se encuentre a disposición de alguna decisión mal tomada o visceral. Si los humanos normales toman malas decisiones que pueden arruinar vidas, a esa toma de decisiones agregale toneladas de explosivos que podían, no sólo destruir sus vidas, sino su ciudad. ¿Qué pueden perder al abrirse con la sociedad? Las personas que lo conocían lo van a querer más. ¡Lo van a felicitar por su valentía! Es más que seguro que obtendrá el respeto que merece. un joven neoyorquino dispuesto a ponerse al servicio de su país.
En la entrada de la estación de la calle 168, una figura sonriente saluda efusivamente a un Jeffrey somnoliento.
Siempre dormido, Jeff. ¿Por qué no duermes bien?
Porque paso tiempo pensando en por qué me esperas para ir a trabajar, Gene. Si puedes llegar más temprano que yo
Porque no puedo creer que siendo un blanco tan estupido, el banco te tenga fé.
Buenos días, hermano.
Buenos días, hermanito. ¿Todo bien?
Tengo vecinos nuevos. Unos rusos extraños.
Ooooh. No pasa nada. Todos ustedes los blancos se conocen, ¿no?
¿Estás seguro que el racismo inverso no existe?
Sólo cuando es necesario, jejeje. Hablando de cosas necesarias, ¿qué sabes sobre los nuevos héroes que se enlistan en el acta?
Ni idea…
Dicen que Reed Richards y los 4 Fantásticos firmaron.
Gente inteligente. No me sorprende.
¿A quién te gustaría que firmaran?
No es un draft, Gene. Honestamente no me importa quien firme el acta. Nunca he sido fan de los superhéroes. La mayoría exuda un aire de superioridad que me enferma. Pareciera que no ayudan cuando pueden, sino cuando quieren. Recuerda el robo del Walgreens de la 166, donde robaron y se fueron. Los verdaderos héroes son los de primera respuesta.
Los policías también tienen ese aire de superioridad, hermanito.
Pero ellos no te matan sólo por abrir los ojos.
¿Vamos a tener esta conversación?
Sabes a lo que me refiero Gene. Los policías y los soldados tienen protocolos. Estos son niños con poderes iguales a armas nucleares que toman decisiones estúpidas de niños que juegan a los policías y a los ladrones sin entrenamiento alguno. No necesito recordarte cómo empezó esto.
Lo sé bien, hermanito. Pero no olvides que ellos son personas también. A Spider.Man le quisieron disparar la noche siguiente después de que se quitara la máscara. Piensa en su familia. Ahora están en peligro porque ya saben donde atacar.
¡Claro que pienso en sus familias! Pienso en lo bien que van a estar protegidas por el gobierno y por los millones de Stark. ¿Que un héroe o heroína es estudiante? Aquí está tu beca. ¿Con problemas con los impuestos? No se preocupe, señor héroe. Su deuda está condonada. Son los nuevos ricos del barrio y nosotros les rendimos reverencia mientras nos peleamos las migajas.
¿Creen que les paguen?
Es más que obvio, hermanito. Y no la miseria por hora que nos pagan a nosotros.
¿Por qué los odias, Jeff?
No sé cómo explicarlo, Gene.- Después de un pequeño silencio, Jeffrey toma aire y continúa- No los odio. Odio la idea de que ellos pueden tomar decisiones por encima de nosotros. Odio que todo esto sea sorpresa. Cuando Spider-Man se quitó la máscara, pensé que ya se había cansado de que la gente fuera fan de su traje y que su ego le exigiera hacer algo para que ahora fueran fan de él. Al final, es un simple chico neoyorkino que quiere dejar su marca en la Gran Manzana.Como todos nosotros.
Desde los primeros días que comenzaron a trabajar, notaban que conforme se iban acercando a su destino, la indumentaria de las personas que los acompañaban iba cambiando de casual a ejecutivo, con algunas excepciones que presentaban los mensajeros o encargados de llevar alimentos a diferentes lugares de trabajo. Pero ellos sabían que el atuendo era un disfraz que debían llevar diariamente para parecer importantes, personas serias, personas de confianza. ¿Era necesario? Si. Los seres humanos somos animales de hábitos y cuando se nos enseña una regla, la defendemos sin chistar. Desde niños se nos llenó la cabeza con ideas diseñadas para nuestro futuro. Esas ideas pre diseñaron nuestra vestimenta, nuestros modales, nuestros cortes de cabello, la música que escuchamos, nuestro lenguaje. De esta misma forma, sutilmente se nos enseñó a fingir. Podías ser ese chico que todos los días eras rechazado por todos, pero un buen traje te podía situar en un nivel hipotético dentro de la mente de aquel que te observa caminar en la calle. Pero ese juego, al igual que algunas personas, evolucionó. Ahora había personas que aparentaban ser humanos normales, niños que a simple vista eran tiernos pero al sonreír, todos sus dientes eran colmillos. Algunos no tuvieron la suerte de parecer humanos normales y cambiaron físicamente, haciendo imposible el pasar desapercibido. Ahora no sólo se tiene miedo por que alguien porte un arma escondida en su ropa, ahora el miedo es que esa persona sea un arma. En estos días, el peligro está por todas partes. En estos días, el miedo camina libremente por todas partes.
Saliendo de la estación de la calle 14 y Union Square, un nuevo día laboral espera la entrada de miles de personas que transitan diariamente sus escaleras. En este tipo de selvas, existen ciertos oasis como el Teazzi Tea Shop atendido por el joven Lee Morita, joven estudiante asiático americano que tiene un rostro estrecho, con cabello castaño y suaves ojos color avellana. Siempre bromea que sufre de amnesia cuando olvida algún detalle de un pedido. Siempre con una sonrisa a pesar de los malos tratos de algunos de los clientes recurrentes de la zona. Con excepción de Jeffrey y de Eugene. Ellos han llegado a defenderlo de algunos clientes que han pasado la raya de pedantes a groseros. Jeffrey pensaba que Lee era un buen chico, algo descuidado pero un buen chico al final.
Buenos días, Lee. ¿Cómo va todo?
Buen día, señor Murphy. Todo va excelente. ¿Lo mismo de siempre?
Somos Jeff y Gene -interrumpió Eugene- No tienes porque ser tan formal. Dale lo más fuerte que tengas para que se tranquilice, Lee; junto a dos despertadores.
Jajajajaja. Al parecer todavía no entra a trabajar y ya lo hicieron enojar.
Si. Ya sabes como se pone cuando hablamos de los superhumanos.
Jajaja, debería darle una oportunidad, señor Jeff. Algunos son buenos.
No lo dudo, Lee. No lo dudo -responde serio Jeffrey mientras toma dos de los tres vasos de cartón, mientras Eugene toma el suyo- Muchas gracias, Lee. Duerme un poco más temprano, amigo. Esos videojuegos te están matando.
Es la única manera de ser un héroe, señor Jeff.
Mientras salen de Teazzi, la sonrisa de Jeffrey desaparece para ser reemplazada por una mueca de molestia.
No te enojes con el niño, Jeff. Sólo quiere ser alguien en la vida.
Para eso está el ejército, Greg.
Si, ya sabemos lo bien que le sentó a Arthur.
Él es un héroe, Greg. Un verdadero héroe que peleó en la guerra del Golfo. Es un héroe que el gobierno está olvidando porque ya tienen nuevos juguetes con que entretenerse.
Al escuchar esto, Eugene ve con preocupación a su amigo Jeffrey. Había cambiado. Algo había hecho click en su cerebro de una extraña forma que lo convirtió en un ser impredecible en cuanto a su comportamiento social. No sabías que podía molestarle, no sabías que lo podría detonar ni como lo haría. Jeffrey era muy bueno con las palabras. Y podía hacer daño con ellas. Podía hacerte sentir enorme y motivado o podía hacerte sentir pequeño e inservible. Era convivir con el Dr. Jekyll y con Mr. Hyde. Y algunas veces, con una aleación terrorífica de ambos. Pero algo era cierto, en medio de la tormenta que podía desatar, podías ver al viejo Jeffrey apasionado con generar un cambio para vivir en una sociedad mejor..
Quita esa cara, hermanito. Llegamos al ring y debemos poner nuestra cara de guerra, tal vez hoy sea el día del ascenso a un sueldo un poco menos inferior a los de intendencia.
Con Rosita no te metas, hermano. Ella gana más que yo.
Y trabaja más que tú.
Tal vez, algún día, ella pueda sacarme de la pobreza.
Ambos caminan hacia el banco a sobrellevar un día más de tortura mental y emocional. En la puerta ven de pie a una figura alta y con el cuerpo que pareciera haber sido construido como un tanque con piel clara especial para la guerra. Arthur emite una sensación cálida cuando estás cerca de él. Tiene una cara larga, una nariz recta, labios en ángulo, sus ojos castaños claros están muy abiertos y atentos a sus alrededores. Sufre de calvicie por lo que se afeita para tener un corte de pelo parejo. Por su pasado, siempre tiene su uniforme lo más limpio posible, lo que hace juego con un anillo de oro con rubíes que los sobrevivientes de su escuadrón.
Buenos días, muchachos.
Buenos días, Arthur - contesta Jeffrey extendiendo su brazo para ofrecerle uno de los vasos de cartón con té- ¿Cómo está el frente?
Como siempre... - le responde Arthur tomando el vaso y haciendo una pequeña reverencia con la cabeza, agradeciendo el gesto de los jóvenes- … personas enojadas porque gastaron más de lo que podían y por alguna razón, es culpa del banco.
Entonces será mejor que entremos a arreglar el problema.
Ustedes son los especialistas, Gene. Por cierto Jeff, se me pidió específicamente que no les informara que en la semana nos visitará la señorita Peterson para la evaluación mensual.
La enfermera Ratched…Cuidando que los locos no nos divirtamos en el manicomio.
En serio Jeff, estás obsesionado con esa película - bromeó Eugene- ustedes y sus películas de superación.
El día transcurrió de manera casual como cualquier otro. Navegar entre personas que dicen que no gastaron tanto dinero pero traen un Rolex nuevo, aquellos que exigen un préstamo, aquellos que necesitan dinero pero el banco no puede dárselos por sus políticas discriminatorias de pago, el oleaje del espectro social de New York… Todo eso cansa, no sólo físicamente, sino mental y emocional. Un desgaste que puede llegar a ser tan mortal como una enfermedad crónica. Pero el banco no tiene la culpa solamente, los abusivos del sistema son los que generaron un daño a los demás por su excesiva explotación de los huecos dentro de los contratos bancarios que los orillan a poner cuanto candado pueden para prestar dinero. Todo esto daba vueltas en la mente de Jeffrey en el pequeño vestidor/comedor que el banco les facilitaba hasta que Arthur y Eugene llegaron con él.
¿Listo para irnos, Jeff?
Sólo necesito cambiarme los zapatos por unos tenis y listo.
Temerosamente, Arthur saca algo de la bolsa interior de su saco.
Disculpen muchachos. No quiero incomodarlos pero mi hijo me regaló esto - decía mientras lentamente mostraba un celular un poco diferente a los que ya habían visto- Mi hijo me regaló este celular que diseñó en la universidad para ayudarme con mis problemas. Me preguntaba si ustedes pueden…
Las miradas de Jeffrey y de Eugene quedaron fijas en la mano temblorosa de Arthur al que le constaba bastante hablar sobre su estado después de volver de la guerra. Ellos sabían que Arthur parecía una máquina de combate por fuera, pero por dentro el software estaba mal. No podía recordar cosas pequeñas. Tenía que pedir ayuda para sacar su dinero del cajero automático. El daño que sufrió por su propia decisión de ayudar lo mantenía atado a un empleo pequeño. Jeffrey y Eugene sabían que Arthur no necesitaba el dinero, necesitaba estar ocupado.
¿Quieres que pongamos nuestros números, Arthur?
S.. si… por favor, Jeff.
Te aviso desde este momento, Arthur, si tengo tu número, serás víctima de docenas de memes a toda hora.
Los esperaré con ansias, Gene.
Ya en la entrada de la estación para volver a casa, Arthur se despide de sus nuevos contactos. Mientras se va perdiendo entre la gente, Eugene comienza a hablar asombrado.
Diseñó un celular… Hizo un celular para que su papá no sufriera.
Si.
A su edad lo único que sabía diseñar eran problemas en la cuadra.
O si…
Diseñó un celular. El niño es un genio.
Lo hizo por él. Lo hizo por su papá.
¿Por qué no comprar uno que tuviera lo que Arthur necesitaba?
Porque no tendría lo principal.
¿Qué?
El amor de un hijo a su padre.
Eres tan cursi.
Te lo dije en la mañana. Arthur es un héroe.
Así es.
Y ahora sabemos, que su hijo piensa lo mismo.
Esa mañana era diferente. Desde su ventana, Jeffrey podía ver que el automóvil viejo de sus nuevos vecinos había desaparecido al igual que sus dueños. Pero eso sólo lo distraía un poco de su verdadera preocupación: Abigail Peterson. Una asiática de corta estatura, gorda, de piel clara y un ego enorme. Ella da una sensación de que tiene conocimiento sobre todo, pero su rostro que derrama soberbia evita que todo aquel que cruce con su camino quede invitado a volver a hablar con ella. Tiene una cara ovalada, una nariz estrecha, labios muy finos y sus ojos marrones. Su cabello rubio y corto me hacen pensar que también está dentro del juego de aparentar lo que deseas que los demás piensen de ti. Su disfraz, por lo general, usa ropa limpia y cara, en su mayoría de colores vivos. Nunca la he visto usar joyas. Al parecer es algo que le molesta que las personas utilicen en su indumentaria. La he observado en ocasiones asediando a Arthur por su anillo. Los complejos de unos, convertidos en la incomodidad de otros.
Buenos días mamá. ¿Cómo dormiste?
Preocupada…
¿Por?
Lo que me dijiste de la evaluación de tu trabajo.
No te preocupes, no va a pasar nada.
Te conozco. Eres mi hijo. Sé que no te comportas así por maldad. Eres duro con aquellos que intentan sentirse superiores a los demás. Si en la evaluación ella…
Ella no evalúa, mamá. Ella juzga. No le interesa conocer sobre las personas de la empresa donde llega. Simplemente quiere caer como un desastre natural y causar caos mientras en su mente piensa que llegar a menospreciar a las personas es ayudar a la empresa. Solamente está satisfaciendo su necesidad de sentirse más que los demás.
No podemos permitirnos perder tu trabajo. Todavía no consigo nada. Los únicos liquidados de Oscorp que han conseguido trabajo son los científicos.
Mamá - le dice con voz suave mientras agarra sus manos- Me enseñaste dos cosas: nunca dejes que nadie te haga daño y que siempre hay un camino. Esto va a mejorar. Ya lo verás.
Jeffrey sabía que su madre no debía sufrir todo lo que estaba aconteciendo. No debía sentir miedo alguno por el bienestar de su familia. Pero la situación no permitía errores. Aunque el departamento era de ellos, se debían pagar servicios, la despensa, los pequeños gustitos que Jeffrey le compraba a su madre para así poder admirar esa pequeña sonrisa que le transmitía seguridad que al observarla, Jeffrey sentía que el tiempo se detenía y que todo era mucho mejor a como era originalmente.
Jeff, ¿puedo hacerte una pregunta?
Dispara, Gene - Contesta Jeffrey sin dejar de ver hacia la ventana del vagón-
¿Has ido a ver a Linda últimamente?
¿Me has escuchado hablar de ella estos últimos días, Gene?
No…
¿Y crees que quiero comenzar a hablar sobre ella, ahora?- le contesta tranquilamente sin entablar contacto visual con su amigo.
Sólo pensé que…
No lo hagas, hermanito. No vale la pena.
Linda era un tema difícil para Jeffrey. Fueron pareja en la universidad y cuando Jeffrey decidió dejar de estudiar para trabajar y traer sustento a su familia, ella le dijo que no importaba, ellos seguirían juntos. Y así fué. Eran la clásica pareja joven americana que presentaban las películas viejas donde el amor lo podía todo. Y lo podía con ellos dos hasta el día que Linda comenzó a cambiar. Jeffrey lo entendía, la universidad no solamente es un lugar donde accedes a conocimiento, te capacitas y te dan un papel en donde certifican que sabes lo que sabes porque ellos saben que sabes. Es un lugar donde se efectúan experimentos sociales, donde formas lazos con las personas que estarán en el campo laboral al mismo tiempo que tú y donde si construiste lazos fuertes con aquellos que tienen mayores posibilidades de triunfo o simplemente nació privilegiado con un apellido poderoso, puedes usar esa amistad para conseguir más en la vida. Y eso fue lo que hizo Linda al ir a cada fiesta importante de la universidad. Cuando la fiesta comenzó a dañarla, Jeffrey estaba ahí. Cuando Linda era arrestada y necesitaba ayuda, Jeffrey estaba ahí. Cuando Linda recaía en su adicción a la cocaína, Pero eso no bastaba. Linda le exigía más y más a Jeffrey. Comenzó a atacar a Jeffrey sobre su decisión de dejar la universidad, cuestionando su ambición en la vida. En cada embiste, Linda mencionaba un nombre: Harper. Al parecer él era lo que Jeffrey nunca sería. Todos entendían porque el tema era delicado. Pero Eugene no podía dejar de ponerlo en la mesa de conversación con la esperanza de que su amigo pudiera encontrar una conclusión a esa relación la cual pensaba, era el motivo por el cual Jeffrey se convirtió en la persona hostil que explotaba a la mínima provocación.
EL ambiente se volvió hostil entre ambos. Jeffrey sabía que su amigo lo quería ayudar pero no sentía que hubiese algo que arreglar. De un tiempo a la fecha pensaba que el odio era una parte normal del ser humano. Lo mantenía alerta y le recordaba todo aquello que le causó dolor y así evitarlo.
Sé lo que intentas hacer, Gene. Te lo agradezco. Simplemente no me interesa saber de ella. Nunca.
Pensé que la amabas…
La amaba…
¿No vas a luchar por ella?
La amaba. Cada vez que la veía a los ojos para decírselo, ella sonreía y me decía que ella también me amaba. Mientras, ella estaba con él. Cuando le dije que quería estar toda mi vida con ella, sonrió y me contestó que le encantaría. Mientras, ella estaba con él. Mientras yo me culpaba de todos mis defectos, los cuales sentía que afectaban en su vida y la llevaban a hacer todo lo que hacía, ella nunca me dijo que no pensara así Ella… simplemente… estaba con él. Ella tomó una decisión y no fui la opción que ella escogió. Lo que me llena de ira es el hecho de que mientras yo besaba sus labios, ella pensaba en él. Pero según la mayoría de las personas, yo fui el que arruinó la relación al no perdonarla y que eso significaba que nunca la amé. Extraña percepción sobre el amor se tiene estos días.
La calma en la voz de Jeffrey era algo extraño. No había emoción, pareciera que esa situación hubiese drenado todo lo que sentía. Su desasosiego era silencioso. Todo aquel que lo veía, podía ver una sonrisa ocasional pero sus ojos siempre eran los mismos, siempre reflejaban un corazón pesado.
Las personas caminan rápido por la calle. Todos llevan en su mente la idea de que no tienen tiempo para nada. Dentro de la corriente de personas, dos personas caminan lentamente hacia el Popular Bank de la calle 14 en Manhattan.
Buenos días, Arthur.
Buenos días muchachos, Mi esposa les manda unos pastelillos y saludos.
Muchas gracias, Arthur - Le dice Eugene tomando las dos bolsas de papel donde la esposa de Arthur colocó sus regalos. Al ver sus manos, Jeffrey pudo contemplar que Arthur no llevaba su anillo.
¿Dónde está tu anillo, Arthur?
Oh. Me lo he quitado para evitar conflictos con nuestra visita.
No deberías.
Lo sé, Jeff.
Jeffrey agradeció a Arthur con un gesto y rápidamente caminó hacia los casilleros. Después de acomodar sus pertenencias, Jeffrey azota la puerta del casillero.
¿Estas bien, Jeff?
No, Gene. No estoy bien.
¿Debemos prepararnos para un evento apocalíptico?
Jeffrey volteó a ver a su amigo con odio saturando sus ojos. No podía soportar a cualquiera que encontrara placer en minimizar a los demás. Él ya lo había vivido. Cuando su padre decidió ir a la tienda y nunca volver, Jeffrey comenzó a recibir malos tratos y burlas de sus compañeros, niños que no conocían nada del mundo y lo más sencillo era burlarse porque los maestro tomaban a los estudiantes con un sólo padre como “casos especiales”, y todos sabemos lo que “especial” significa para los niños. Y podemos argumentar que los niños son muy hirientes pero le restamos mucho mérito a los jóvenes en edad universitaria con mayores herramientas para investigar todo lo que te puede hacer daño.
Tu mamá necesita que tengas este trabajo. Yo sé que no subimos, yo sé que es una tortura, pero por favor, espera a que tu mamá consiga un trabajo y ahí ya puedes renunciar y buscar algo más… tu…
Define “más tú”, por favor.
Ok, esto puede hacer que me gane un golpe pero alguien te lo tiene que decir. Te veo y veo a alguien que quiere ayudar a los demás pero está encadenado por uno de los trabajos más hipócritas del mundo. Pero aún así, logras ayudar a los que puedes desde tu posición diciéndoles los errores en su papelería, los derechos como cuenta habientes que no deben saber, ayudaste a una anciana a no perder su casa. Y cambias cuando lo haces, tu mirada cambia y la gente se siente segura a tu alrededor, como en los viejos tiempos. Este empleo no te da las herramientas para poder ayudar a los demás como tú lo quieres. Puedes hacer algo más, puedes volver a estudiar con todas las opciones que se tienen ahora, pero este empleo te detiene. ¿Recuerdas cuando me dijiste que creías que todos hablaban a tu espalda?¿Qué crees? Lo hacían, pero no para burlarse. Te admiran. Carajo, Arthur piensa que tú eres un héroe?
Jeffrey observa fijamente a los ojos de Eugene. levantando su brazo y dándole un pequeño golpe en su hombro.
Te lo ganaste. Vamos a poner nuestra cara de guerra, es hora de trabajar. Recuerda estar alerta porque hoy nos van a cazar.
Ambos sonríen y chocan su puño como todos los días. Jeffrey se sentía ligero de pensamiento. Creía que todo lo que hiciera no importaba porque las personas tienden a minimizar a los demás categorizando las buenas obras como algo estúpido. ¿Cediste el paso? Estúpido. ¿Le dejaste el asiento a alguien? Estúpido. ¿No aprovechaste la oportunidad de ganar algo porque podrías dañar a alguien? Estúpido. Ese es, básicamente, el plan de vida de algunas personas en este medio. El saber que sus acciones tienen repercusiones positivas le generó una sonrisa al sentarse en su caja. Pero el sentimiento desapareció al levantar la vista y ver a Abigail hostigando a Arthur.
¡Vaya, Arthur! Me da gusto ver que por fin aprendiste a seguir órdenes.
Buenos días, señorita Peterson.
¿Qué se siente no estar de pedante mostrando ese anillo a todo el público, Arthur?
No lo sé, señorita.
¿Cómo que no lo sabes?
No lo sé porque nunca fui pedante, señorita.
¡Mira estúpido! ¡Si pongo que tu desempeño es pésimo, el banco te corre y vas a tener que volver a quien sabe que hacías antes, así que me respetas!¡Tráeme un café! - Le ordena tronando los dedos- No te tardes…
No puedo hacerlo señorita, descuidaría la puerta, lo cual es mi trabajo.
Rápidamente uno de los gerentes se acerca a ambos con pasos cortos y agarrando sus manos, temeroso de la gran tigresa.
Señorita Peterson, muy buenos días. Por favor, pase a la oficina. Arthur, trae un café para la señorita Peterson.
Pero ese no es mi trabajo, señor.
HAZ...LO. Disculpe la incompetencia señorita Peterson. ¿Cómo va todo?
La pareja se retira hacia las oficinas de atrás, “El matadero”. El lugar donde, si la bruja te llama, no vuelves o regresas a tu trabajo...diferente. Jeffrey decidió hacer algo. Iba a jugar de otra forma. Puso un letrero en la ventanilla de su caja e hizo la seña militar para detenerse a Arthur.
Dentro de la oficina, se escuchaban risas hasta que fueron detenidas por la puerta que se abría para dejar pasar Jeffrey con un porta café con tres vasos.
¿Quién eres?
¿Qué haces aquí, Jeffrey?
Trayendo café, Roy. Y mi nombre es Jeffrey, pero tu me puedes llamar Jeff, Abigail.
Es señorita Peterson para ti, Jeff. ¿Por qué trajiste el café si se lo pedí al anciano de la puerta?
Disculpa pero yo no vi ningún anciano en la puerta del banco. A quien sí pude ver desde la mañana cuando lo saludé fue al Especialista Arthur Turner. Militar retirado con honores después de recibir el Corazón Púrpura por ser herido en combate al tratar de rescatar lo que quedaba de su escuadra al recibir fuego amigo en Irak. De ahí salió ese anillo que tanto le pides que se quite, Abigail.
Triste historia - dice Abigail mientras trata de componer su pose de persona importante - Espero que entienda cuando le digamos adios de este banco porque decidiste venir a hablar por el.
Espero que tu entiendas cuando todo tipo de noticieros reciba este audio que estoy grabando donde dices que vas a hacer que un ex militar con honores pierda el trabajo porque no te trajo un café.
Dame ese maldito celular.
No.
Acabas de perder tu empleo.
Y posiblemente ustedes el suyo.
El altercado se interrumpe con el sonido de armas de fuego y gritos de las personas que arman un alboroto en el salón principal del banco. Lentamente, las tres personas dentro de las oficinas salen con cuidado a ver que sucede.
Todos callados.
No me vas a ordenar nada, Jeff. Yo me largo.
¡Roy, no!
El gerente corrió hacia la puerta principal con todas sus fuerzas, pero fue detenido por 5 balas procedentes de un rifle de asalto que uno de los tres asaltantes que vestían ropa y equipo táctico negro. Los gritos y llanto de las personas dentro del banco explotan al mismo tiempo que el cuerpo de Roy se desploma en el piso. Hay un silencio en la mente de Jeffrey, no escuchaba los gritos ni sentía los jalones que Abigail le daba al tomarlo del brazo. Lo que sí pudo percibir fue el cañón de una pistola apuntándole a la frente. Al levantar los brazos, Jeffrey escucha una simple oración.
Dobroye utro sosed...
Eran ellos. Eran los rusos que se habían cambiado frente a su departamento.
¿Me estaban siguiendo?
No, amigo - le contestó el ladrón en un acento ruso muy marcado- esto es una coincidencia muy risible. Levántense y vayan con los demás. Nada extraño. No queremos más muertos.
Mientras caminaba hacia donde estaban los rehenes, Jeffrey pudo observar a Eugene sangrando de su frente mientras llenaba de dinero las maletas que los asaltantes le habían dado. Roy no era el único que había sido abatido por los rusos. Entre los cuerpos tirados en el piso desangrándose, se encontraba Arthur. Jeffrey sintió un escalofrío que le helaba la espalda hasta que notó algo raro: Arthur le pestañeó dos veces y vió hacia sus piernas. Jeff siguió su mirada hasta ver que Arthur todavía contaba con su arma. Los atracadores pensaron que había caído muerto, pero simplemente estaba fingiendo para preparar su próximo paso.
Zvonite Aleksandru po radio. Skazhi yemu, chto pora
OK. Aleksandr... gotov' mashinu. Pora. Aleksandr… Aleksandr..
La luz de las lámparas comienzan a fluctuar dentro y fuera del edificio y el cuerpo de Aleksandr entra al edificio por un rayo de electricidad que lo avienta hacia las ventanillas. Se sentía una corriente eléctrica en el ambiente que hacía que el vello se crispara y ahí fue cuando todos vieron entrar a una persona flotando con un traje azul obscuro con una máscara que le dejaba al descubierto la parte inferior de su cara.
Dejen sus armas en el suelo, nadie tiene porque salir herido.
Los rusos voltearon a verse momentáneamente y apuntaron sus armas al nuevo vigilante abriendo fuego inmediatamente contra el. El nuevo héroe parecía que contaba con una barrera protectora causada por la misma corriente eléctrica que su traje producía. Las balas rebotaban ligeramente para después caer al piso. Al momento de recargar, el enmascarado comenzó su ataque derrotando a dos de los asaltantes dejándolos gravemente heridos en el suelo. Jeffrey notaba las expresiones faciales que la máscara del nuevo campeón, no le agradaba lo que veía, pareciera que el resultado de cada movimiento que hacía no era lo que buscaba. El tercer asaltante tiró su arma automática al piso y se puso de rodillas con las manos en la cabeza. El héroe caminaba lentamente hacia él cuando Abigail gritó
¡Matalo!
Esto aturdió al paladín que volteo a verla en estado de sorpresa por la petición. Esto lo notó el asaltante que rápidamente buscó un arma que llevaba en la espalda. Un disparo se escuchó al lado del titán, haciendo que disparara su cañón de corriente eléctrica al lugar de donde procedía ese disparo. El silencio llenó la sala cuando descubrió que el asaltante que tenía frente a él, traía un arma en su mano y un disparo en la frente. La tensión de su cuerpo causada por la adrenalina del momento se rompe cuando ve correr a Jeffrey para atender al cuerpo que recibió el ataque del superhombre.
Nononononononononononono… Arthur, Arthur, responde… ¡Arthur!
Yo… yo sólo…
¡Te salvó la vida, imbecil! ¡Por distraerte te iban a disparar y él te salvó!
Yo sólo reaccioné al sonido, yo pensé que…
¡No pensaste!¡No lo hiciste!
No le hagas caso. Ellos murieron y nosotros estamos vivos.
¿Estas loca, Abigail?
No, Jeff. Estoy viva. Esto pasa en estas situaciones: Alguien vive y alguien muere. Lo que debemos hacer es sacar lo mejor de la situación.
El banco se llenó de policías que auxiliaron a los clientes y trabajadores secuestrados. Se levantó investigación. El superhéroe no tenía nombre, fue su primer robo de banco. Se recogen casquillos y armas del suelo ensangrentado del ahora escena del crimen de la investigación 248-MEF. Esa noche, en el Décimo Precinto del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York, el encargado de evidencias escribe una advertencia dentro de la investigación: de todas las coincidencias de casquillos con sus respectivas armas, el arma del guardia estaba desaparecida.

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