Nerviosa, con manos temblorosas y gotas de sudor en mi frente. Pensando en hacerlo o no. ¿Quién lo notaría?, ¿quién pensaría que yo haría algo así?
Pero lo necesito, necesito ayudarme, aunque este mal.
¿Qué tiene que la gente me vea diferente?
Ahora es el tiempo, este es el momento preciso, nadie me ve.
Pero es mi primera vez... y estoy muy nerviosa...
pero es necesario.
¡Listo!, ya lo saqué y ¡el maestro me esta viendo! ¡Dios mío, que pena! Adiós a mi examen, adiós a mi calificación, hola castigo.
Pero, ¿Por qué sonríe el maestro?, ¿no me va a quitar el examen? Ahí viene, ¿Qué haré?
Siento su mano en mi hombro y escucho su voz con un tono muy tierno decirme “no distraiga al alumnado por favor”.
¿Porque me dice esto?
¿Qué pasa?
¡Dios! ¡ya lo recordé! Con todas las prisas recordé que mi acordeón lo escribí en un papelito que pegue en la etiqueta de mi blusa escotada y para verlo baje parte del escote y enseñe, digamos, mis atributos.
Creo que el maestro perdonó el acordeón por la cara de vergüenza que acabo de poner porque todo el salón me esta viendo
5:51 p. m. |
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Cuentos
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