Una de las equivocaciones más comunes entre las personas es el hecho de pensar que ser ético es el estar trabajando dentro de la norma.

 Pero, ¿es así? Veamos un momento hipotético: tú y tu mejor amigo se encuentran trabajando en la misma empresa. Tu amigo tiene un puesto mejor que el tuyo. Te enteras que tu amigo se está robando cosas insignificantes de la oficina. Cierto día te mandan llamar de la oficina de tu jefe y te dicen que te quieren subir de puesto porque sospechan que tu amigo está fallando. Te van a subir el sueldo y subirás en la cadena de mando. ¿Qué harías? Aquí es donde sale al juego una frase con la que inicio todos los días: Mi fin justifica mis medios.

La preparación diaria a la que nos enfrentamos nos capacita para ser mejores cada día, pero falta el elemento mental, el elemento de que cada quien debe cuidarse a sí mismo. Suena muy ego centrista pero es una gran verdad. Pensar en uno mismo no es tan malo pero debe manejarse con cuidado.

Aquí es donde entra la ética que uso para el mundo donde me desarrollo:

1) Trabajo para mejorar mi entorno y aliviar mis necesidades.

2) La amistad, por más fuerte que sea, no alivia mis necesidades ni soluciona mis problemas.

3) Me preparo diariamente para enfrentarme a un mundo competitivo donde mis conocidos también buscan su bienestar.

4) Divido fuertemente la amistad de mi trabajo: puedo salir sin resentimientos de una discusión laboral o de la universidad.

5) No vine a salvar al mundo, pero si puedo ayudar.

6) Me respeto a mí mismo y a los demás.

7) Me capacito para ser competitivo, no para ganar discusiones.

8) No me deshumanizo.

9) Me preocupan las personas y si puedo ayudar lo hago, pero primero me encargo de mis problemas.

10) Hago lo que me gusta hacer, no hago lo que no quiero hacer.

Como se puede ver, para mí, ética es una guía para poder ayudarme a mí mismo, preocupándome por lo que está a mi alrededor.

Al final, la ética es para cada uno de nosotros, la forma que la que la aplicamos siempre será diferente. Aún cuando somos seres pensantes, nos manejan las necesidades primarias; sólo que ahora podemos controlarlas más.