La búsqueda, por no usar términos bélicos, entre los diferentes paradigmas que tiene la educación y los procesos de aprendizaje no han encontrado un fin al encontrar defectos en cada una de las aplicaciones que se proponen.
El conductismo, por más atacado que sea, es el modelo educativo que más se ha usado en nuestra educación y en nuestra vida diaria. El sólo pensar que hacer una acción, nos llevará a una satisfacción personal como un beneficio económico, mejora de calidad o simple reconocimiento, que por más simple y avaricioso que se vea, es un fin ultimo de este modelo, logrando que al ser utilizado, se convierta en un paradigma fácil de entender y fácil de aplicar en cualquier lugar de nuestro planeta.
Es hasta cierta manera repulsiva, para mi, el método de Pávlov que se usa en el salón de clases: se da un examen, los muchachos “salivan” por la calificación por lo que memorizan, elaboran el examen, reciben su buena calificación y repiten; cuando el proceso debe ser que el examen sirva para evaluar los conocimiento y ver si lo enseñado en clase quedo apropiado por parte de los estudiantes.
Por otro lado, tenemos al cognitivismo que nos ofrece, no sólo un modelo educativo o una filosofía, sino una CIENCIA COGNITIVA compuesta por, entre otras, computación, psicología, lingüística y neuropsicología.
Este conjunto de ciencias que unidas generan a esta “súper” ciencia, aportaban nueva información en la medición de inteligencia y desarrollaban nuevos métodos y teorías sobre la medición de inteligencia y la inteligencia humana, respectivamente.
Todo bien, como una actualización al conductismo, convirtiéndolo en “el modelo conductista v2.0”, pero esa no era la finalidad. Una de las grandes criticas proviene de uno de los creadores del cognitivismo, Jerome Bruner. Bruner menciona que el cognitivismo debía reemplazar al conductismo, no actualizarlo, lo que se ha estado haciendo.
Ante estas características, no podemos dejar de preguntarnos cual es el modelo que más nos conviene, pero si podemos establecer cual es el modelo que más nos acomoda por nuestra historia de vida y nuestros paradigmas.
En lo personal, con miedo de lucir romántico, creo que el modelo pedagógico que deberíamos aceptar es el de la pedagogía de Freinet donde se potencializa a cada individuo en lo que más se le caracteriza y se busca un “deseo de crecer”.
Al final, nosotros somos o seremos facilitadores de la información, lo cual debe ser nuestra misión principal, debatir nuestros gustos entre paradigmas, se convierte de una lucha de poder, a una discusión de café.
El conductismo, por más atacado que sea, es el modelo educativo que más se ha usado en nuestra educación y en nuestra vida diaria. El sólo pensar que hacer una acción, nos llevará a una satisfacción personal como un beneficio económico, mejora de calidad o simple reconocimiento, que por más simple y avaricioso que se vea, es un fin ultimo de este modelo, logrando que al ser utilizado, se convierta en un paradigma fácil de entender y fácil de aplicar en cualquier lugar de nuestro planeta.
Es hasta cierta manera repulsiva, para mi, el método de Pávlov que se usa en el salón de clases: se da un examen, los muchachos “salivan” por la calificación por lo que memorizan, elaboran el examen, reciben su buena calificación y repiten; cuando el proceso debe ser que el examen sirva para evaluar los conocimiento y ver si lo enseñado en clase quedo apropiado por parte de los estudiantes.
Por otro lado, tenemos al cognitivismo que nos ofrece, no sólo un modelo educativo o una filosofía, sino una CIENCIA COGNITIVA compuesta por, entre otras, computación, psicología, lingüística y neuropsicología.
Este conjunto de ciencias que unidas generan a esta “súper” ciencia, aportaban nueva información en la medición de inteligencia y desarrollaban nuevos métodos y teorías sobre la medición de inteligencia y la inteligencia humana, respectivamente.
Todo bien, como una actualización al conductismo, convirtiéndolo en “el modelo conductista v2.0”, pero esa no era la finalidad. Una de las grandes criticas proviene de uno de los creadores del cognitivismo, Jerome Bruner. Bruner menciona que el cognitivismo debía reemplazar al conductismo, no actualizarlo, lo que se ha estado haciendo.
Ante estas características, no podemos dejar de preguntarnos cual es el modelo que más nos conviene, pero si podemos establecer cual es el modelo que más nos acomoda por nuestra historia de vida y nuestros paradigmas.
En lo personal, con miedo de lucir romántico, creo que el modelo pedagógico que deberíamos aceptar es el de la pedagogía de Freinet donde se potencializa a cada individuo en lo que más se le caracteriza y se busca un “deseo de crecer”.
Al final, nosotros somos o seremos facilitadores de la información, lo cual debe ser nuestra misión principal, debatir nuestros gustos entre paradigmas, se convierte de una lucha de poder, a una discusión de café.
8:07 p. m. |
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Ensayos
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