¿Cuál es el enojo que se da cuando se menciona esta palabra?, ¿es esta una nueva mala palabra?, ¿es ofensiva?, ¿es sinónimo de algo malo?

No, es la respuesta a la unión inevitable de los mercados, culturas y demás componentes de una sociedad con otra. Es la unión única de los pueblos en un gran pueblo, en una “Aldea Global” según Marshall Mcluhan.

Es una parte de la evolución dentro de la cual las sociedades trabajarán en armonía para una comercialización que llegue a más lugares, dejando que unos tengas lo que no producen, intercambiando bienes, materia prima e ideologías.

Quitar las barreras que impiden un libre comercio entre los países. Aprender de personas de Indonesia, Japón, Rusia, Vietnam, Chipre, Serbia, de gente de Sudamérica.

Esa es la globalización desde mi punto de vista, que al igual que todos (aunque lo nieguen) es lo que entendemos como tal.

Es como una sinfonía: todo tiene su parte, cada movimiento en ella podemos encontrar su utilidad para un fin importante, como la trascendencia, la inmortalidad, la atemporalidad.

Eso es la globalización en nuestras vidas.

Que otros se aprovecharán de esto para hacerse más ricos sin importarles nada de lo que esta cerca de ellos en este mundo tan pequeño, esa es otra cosa.

Lo que nos debería causar los sentimientos que se tienen hacia la globalización, deberían sentirse ante lo dañino, ante la injusticia, los malos tratos, que no sólo se ven en al altas esferas de los comercios internacionales, sino en nuestras calles, escuelas y hasta nuestras casas.

Lucha contra esto, no contra la palabra globalización. Esos son los auténticos males. Esa es la sinfonía de la cual escuche un día: es la sinfonía de la destrucción.