Es un hecho que la mayoría de las personas tienden a pensar que los centros de educación, desde la primaria más desconocida hasta la máxima casa de estudios, son centros de capacitación y de formación de personas con el fin último de mejorar nuestro país. Pero, ¿cómo podemos lograr esto?.
Gracias a los medios sociales, hemos visto y catalogado a los tipos de maestros que “habitan” en las escuelas primarias, secundarias, preparatorias y universidades: desde el que parece dictador, el “barco” , el que usa mucho los audiovisuales, el “fantasma” que va un día y aparece hasta el final del curso…
Todo difiere según la institución, aunque siempre los podemos encontrar, si le buscamos.
En este proceso, también encontramos diferentes tipos de alumnos: el aplicado, el bromista, el que no esta de acuerdo con nada, el que busca pelea, el ausente… Aquí, la gran pregunta es ¿cómo tratar con estos alumnos?, ¿cómo debe ser la relación entre maestro y alumno?
Primero, veamos que es la enseñanza, no podemos ver la relación sin antes entrar a la materia prima de la educación. El proceso enseñanza-aprendizaje es la forma en la que el estudiante obtiene el conocimiento, familiarizándose, reproduciéndola, produciéndola y creando al final.
Ahora, establezcamos los parámetros para que este proceso pueda ser óptimo. Estos parámetros, desde mi punto de vista, son el respeto y la disciplina. El respeto, según la RAE , es el “miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta”. Con esto, debemos entender al respeto como la forma de valorar la opinión de las personas, aunque estas sean contrarias a lo aprendido en la historia de vida personal.
Esto es algo que se ha perdido en las aulas: los alumnos son más liberales y conflictivos ante las cosas que ellos vean diferentes a ellos o a su grupo especifico con el cual se identifican. Esto no es sólo de alumnos a alumnos, sino de alumnos a maestros y, en el peor de los casos, de maestros a alumnos.
Uno como maestro, debe ver a conciencia su trato hacia los alumnos, no se puede exigir respeto cuando uno no respeta a sus alumnos. Fácil, ¿verdad?. Claro, quitando las influencias de la vida diaria, los enojos, corajes y decepciones que no deben cruzar el umbral del salón de clase, pero nosotros mismos los invitamos a entrar.
Entremos ahora al confuso (dentro de la educación claro esta) mundo de la disciplina. Al ver en la RAE, encontramos 3 puntos que veo interesantes hacia esta palabra:
1.- Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.
2.- Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto.
3.- Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar.
Aún cuando la mayoría de los maestros creen fervientemente en el punto 2 y 3, pocos ven el 1, aunque la mejor forma de verlo sería la aplicación de las dos primeras y tener la ultima como una instancia correctiva, no violenta.
Personalmente, la disciplina, es el respeto a las acciones que diariamente hacemos en la vida. Cualquier deportista, por poner un ejemplo, se disciplina al cumplir con los siguientes puntos:
1.- Respetar el esfuerzo de tu equipo.
2.- Respetar el esfuerzo de tu entrenador y sus reglas e instrucciones.
3.- Respetar tu entrenamiento.
Tal vez son pequeñeces viéndolo de un punto fuera del deporte, pero son situaciones que se pueden repetir en la vida diaria.
Si respetas el esfuerzo de tu salón de clases y apoyas enriqueciendo la información recibida de parte del maestro, respetas el esfuerzo de tus compañeros. Al respetar al maestro y y su esfuerzo al preparar la clase, al respetar tu educación y prepararte, son situaciones donde la disciplina es aplicable.
Esto también se aplica de parte del maestro hacia al alumno, donde el maestro no minimiza al alumno ni lo prejuicio dentro del salón de clase.
Existen casos donde el conflicto es inevitable, por lo que el maestro debe ser intermediario.
La convivencia y la búsqueda de un buen ambiente dentro del salón de clases, debe ser uno de los puntos que el maestro debe buscar para poder establecer un ambiente propicio para el proceso de enseñanza-aprendizaje que el maestro haya escogido o se le haya “impuesto” dentro de la institución donde trabaja.
Así, la función del maestro, no ya como autoridad, sino como facilitador del aprendizaje, donde él debe crear un clima de aceptación en el grupo. Debe ser permisivo y comprensivo, donde respete la individualidad. El profesor debe aceptar al grupo y a cada uno de sus miembros como es. No debe juzgar.
Como consecuencia, el proceso que cualquier maestro tiene la opción de usar, es el de la educación centrada en el estudiante.
¿Por qué usar este método? Carl Rogers nos lo menciona una respuesta a ese por qué.
Ante esto, el maestro, volviendo al punto donde debe facilitar (no dar) la educación, debe optar por aptitudes que le ayuden con esta empresa.
Debe ser flexible ante varios aspectos tales como la empatía con el alumno, la congruencia entre acciones y la adaptación de su proceso educativo.
Esto se ha planteado y puede ser juzgado como inapropiado, pero, ¿no sería útil en el proceso educativo? Veámoslo desde el esta situación, la imagen de compañero dentro de la familia se a convertido en obsoleta por lo que pienso que el maestro debe ser una imagen de respeto y compañerismo dentro del proceso educativo.
Una herramienta que se puede usar para cumplir este objetivo, es la educación llamada como “aprendizaje significativo”. Este tipo de aprendizaje se caracteriza por el enseñar como la información recibida se puede aplicar a la vida diaria. Ejemplo, la trigonometría, terror entre los estudiantes, puede ser aplicable en la construcción y resolución de problemas de construcción de casas.
Como conclusión, podemos ver que la relación maestro alumno debe ser basado en respeto y valoración de esfuerzos por ambas partes. No es algo utopico es un deber que exige ser aplicado para un mayor proceso educativo que nos ayude a encontrar una solución para los problemas sociales actuales.
Gracias a los medios sociales, hemos visto y catalogado a los tipos de maestros que “habitan” en las escuelas primarias, secundarias, preparatorias y universidades: desde el que parece dictador, el “barco” , el que usa mucho los audiovisuales, el “fantasma” que va un día y aparece hasta el final del curso…
Todo difiere según la institución, aunque siempre los podemos encontrar, si le buscamos.
En este proceso, también encontramos diferentes tipos de alumnos: el aplicado, el bromista, el que no esta de acuerdo con nada, el que busca pelea, el ausente… Aquí, la gran pregunta es ¿cómo tratar con estos alumnos?, ¿cómo debe ser la relación entre maestro y alumno?
Primero, veamos que es la enseñanza, no podemos ver la relación sin antes entrar a la materia prima de la educación. El proceso enseñanza-aprendizaje es la forma en la que el estudiante obtiene el conocimiento, familiarizándose, reproduciéndola, produciéndola y creando al final.
Ahora, establezcamos los parámetros para que este proceso pueda ser óptimo. Estos parámetros, desde mi punto de vista, son el respeto y la disciplina. El respeto, según la RAE , es el “miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta”. Con esto, debemos entender al respeto como la forma de valorar la opinión de las personas, aunque estas sean contrarias a lo aprendido en la historia de vida personal.
Esto es algo que se ha perdido en las aulas: los alumnos son más liberales y conflictivos ante las cosas que ellos vean diferentes a ellos o a su grupo especifico con el cual se identifican. Esto no es sólo de alumnos a alumnos, sino de alumnos a maestros y, en el peor de los casos, de maestros a alumnos.
Uno como maestro, debe ver a conciencia su trato hacia los alumnos, no se puede exigir respeto cuando uno no respeta a sus alumnos. Fácil, ¿verdad?. Claro, quitando las influencias de la vida diaria, los enojos, corajes y decepciones que no deben cruzar el umbral del salón de clase, pero nosotros mismos los invitamos a entrar.
Entremos ahora al confuso (dentro de la educación claro esta) mundo de la disciplina. Al ver en la RAE, encontramos 3 puntos que veo interesantes hacia esta palabra:
1.- Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.
2.- Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto.
3.- Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar.
Aún cuando la mayoría de los maestros creen fervientemente en el punto 2 y 3, pocos ven el 1, aunque la mejor forma de verlo sería la aplicación de las dos primeras y tener la ultima como una instancia correctiva, no violenta.
Personalmente, la disciplina, es el respeto a las acciones que diariamente hacemos en la vida. Cualquier deportista, por poner un ejemplo, se disciplina al cumplir con los siguientes puntos:
1.- Respetar el esfuerzo de tu equipo.
2.- Respetar el esfuerzo de tu entrenador y sus reglas e instrucciones.
3.- Respetar tu entrenamiento.
Tal vez son pequeñeces viéndolo de un punto fuera del deporte, pero son situaciones que se pueden repetir en la vida diaria.
Si respetas el esfuerzo de tu salón de clases y apoyas enriqueciendo la información recibida de parte del maestro, respetas el esfuerzo de tus compañeros. Al respetar al maestro y y su esfuerzo al preparar la clase, al respetar tu educación y prepararte, son situaciones donde la disciplina es aplicable.
Esto también se aplica de parte del maestro hacia al alumno, donde el maestro no minimiza al alumno ni lo prejuicio dentro del salón de clase.
Existen casos donde el conflicto es inevitable, por lo que el maestro debe ser intermediario.
La convivencia y la búsqueda de un buen ambiente dentro del salón de clases, debe ser uno de los puntos que el maestro debe buscar para poder establecer un ambiente propicio para el proceso de enseñanza-aprendizaje que el maestro haya escogido o se le haya “impuesto” dentro de la institución donde trabaja.
Así, la función del maestro, no ya como autoridad, sino como facilitador del aprendizaje, donde él debe crear un clima de aceptación en el grupo. Debe ser permisivo y comprensivo, donde respete la individualidad. El profesor debe aceptar al grupo y a cada uno de sus miembros como es. No debe juzgar.
Como consecuencia, el proceso que cualquier maestro tiene la opción de usar, es el de la educación centrada en el estudiante.
¿Por qué usar este método? Carl Rogers nos lo menciona una respuesta a ese por qué.
"... desarrolla confianza en su propio organismo como instrumento de vida sensible, acepta pautas internas de evaluación, aprende a vivir en su vida como quien participa de un proceso dinámico y fluyente, donde el transcurso de la experiencia continuamente le permite descubrir nuevos aspectos de sí mismo..." (ROGERS, Carl. El proceso de convertirse en persona. Paidós, México, 1997)
Ante esto, el maestro, volviendo al punto donde debe facilitar (no dar) la educación, debe optar por aptitudes que le ayuden con esta empresa.
Debe ser flexible ante varios aspectos tales como la empatía con el alumno, la congruencia entre acciones y la adaptación de su proceso educativo.
Esto se ha planteado y puede ser juzgado como inapropiado, pero, ¿no sería útil en el proceso educativo? Veámoslo desde el esta situación, la imagen de compañero dentro de la familia se a convertido en obsoleta por lo que pienso que el maestro debe ser una imagen de respeto y compañerismo dentro del proceso educativo.
Una herramienta que se puede usar para cumplir este objetivo, es la educación llamada como “aprendizaje significativo”. Este tipo de aprendizaje se caracteriza por el enseñar como la información recibida se puede aplicar a la vida diaria. Ejemplo, la trigonometría, terror entre los estudiantes, puede ser aplicable en la construcción y resolución de problemas de construcción de casas.
Como conclusión, podemos ver que la relación maestro alumno debe ser basado en respeto y valoración de esfuerzos por ambas partes. No es algo utopico es un deber que exige ser aplicado para un mayor proceso educativo que nos ayude a encontrar una solución para los problemas sociales actuales.
8:10 p. m. |
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Ensayos
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